- MAR. 16, 2010 - Foto - Política - EL UNIVERSO
“El modelo que está implantando es de sostener la metropolitización bipolar, Quito y Guayaquil, y convertirla en tripolar con Cuenca”.
José Bolívar Castillo cuestiona el proyecto del Código Orgánico de Ordenamiento Territorial, Autonomías y Descentralización (Cootad). Lo califica de centralista y una forma de obstaculizar el proceso de descentralización.
¿Por qué un Código Territorial?
Si hay algo importante que puede hacer el Gobierno es dar una estructura territorial fundada esencialmente en la equidad, porque esa equidad es el requisito insoslayable de le equidad económico social.
¿Y no está ocurriendo esto?
Lamentablemente desde la propia Constituyente de Montecristi se infiltraron, como lo dijo el Mandatario, gente con agendas propias y dijeron que ya en la Constitución misma se aprueben normas que retrotraen el todavía defectuoso y lento proceso de descentralización que vivía Ecuador.
¿Por qué sostiene que este Código es centralista?
Es eminentemente centralista porque el modelo que está implantando es de sostener la metropolitización bipolar, con Quito y Guayaquil, y convertirla en tripolar con Cuenca. Y por otro lado, genera una confusión de gestiones y competencias de tal índole que otra vez llevarán la mayor parte los que sean más fuertes para perjuicio de los más débiles. Hay una contradicción enorme.
¿Cuál es esa contradicción?
Dijeron antes que la descentralización de Sangolquí había fracasado porque era opcional y que ahora tendría que ir a una legislación que sea obligatoria como corresponde al derecho público, (este) nunca es opcional, es conminatorio. No puede ser algo blanco y negro a la vez, ni una competencia exclusiva y concurrente a la vez. Esto es solo para la imaginación de los asesores que han traído del exterior y que les meten estas cosas.
¿Por qué cuestiona que el Código supere 600 artículos?
Porque lo que hacen es repetir, entre los artículos 31 y 41, 41 y 42, 54 y 55, 64 y 65, 84 y 85 se refieren a los cuatro niveles regional, provincial, municipal y parroquial. Les colocan en las mismas funciones a todos, cuando tenía que señalar con claridad a quién le corresponde qué competencias y con qué recursos.
¿Pero con este mecanismo se mantienen tranquilos todos?
Yo tengo miedo de ese tipo de legislación: se reúnen en la mañana con los transportistas y les ofrecen subir el precio de los pasajes y se reúnen en la noche con los transportados y les ofrecen bajarlos; esas vivezas criollas a lo único que conducen es al caos.
Y ante esto, ¿qué hacer?
Seguir luchando. Y hay que hacer saber a la ciudadanía que no podemos extender cheques en blanco a favor de nadie, sino participar intensamente por una estructura de equidad que permita un desarrollo integral y armónico.
¿Cree que los más de 600 artículos se podrían aprobar en estos días?
Es imposible. Se supone que respecto de los 636 artículos debe haber por lo menos 400 o 500 observaciones.
¿Se podría hacerlo aprobando por capítulos o por títulos?
Entonces, no hay ninguna legislación participativa; ahí lo que hay es sorprender a la gente, como hicieron con el estatuto de la Asamblea y con el referéndum. La gente no votaba por el texto de la Constitución sino por Correa.