lunes 15 de marzo del 2010 Editorial

Experimento que fracasó

En política los experimentos también existen y a veces concluyen con éxitos y otras con rotundos fracasos. La Constitución de Montecristi nos propuso varios experimentos, entre esos, el de escoger mediante concurso público a un grupo de personas para que representen a los ciudadanos.

(¿A quién representarán los legisladores, entonces?, es la pregunta que nunca se contestó).

Dicho experimento acabó finalmente en un fiasco. Los voceros del partido de Gobierno y sus aliados lo defienden con el argumento de que se cumplió la ley al pie de la letra, pero aunque así fuese (lo que no se ha demostrado), eso no cambia el hecho de que sean un grupo de personas vinculadas al Gobierno, que solo se representa a sí mismo y con el que los ecuatorianos, en cambio, no se sienten identificados. Un organismo así no tendrá ninguna autoridad moral ni política, por lo que sus resoluciones solo entrarán en vigencia cuando el Presidente de la República así lo disponga.

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