- MAR. 14, 2010 - Foto - Política - EL UNIVERSO
El máster Víctor Avilés Boza (de pie) imparte a sus colegas el curso de ‘Lectura crítica’, en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guayaquil.
La profesora Adelita Rodríguez (de pie), alumna del curso ‘Didáctica de las Matemáticas’, explica cómo dicta clases de fracciones matemáticas a sus alumnos escolares. La escuchan atentos el capacitador Antonio Matteucci (i) y sus compañeros del aula.
En un curso de ‘Didáctica de las Matemáticas’ que se desarrolla en un salón de clases de la Universidad Tecnológica Ecotec (en el norte de Guayaquil), un grupo de maestros recorta porciones de papel para demostrar el concepto de lo que son las fracciones.
Todos los profesores de esta clase (de primaria y con nombramiento del Estado) son alumnos de su colega, Aníbal Matteucci, docente de Ecotec que proporciona la capacitación de acuerdo con un convenio entre esa universidad y el Ministerio de Educación.
“El curso es bueno. Hay cosas nuevas que aprender y es una manera de refrescar los conocimientos ya adquiridos”, expresa la docente Harlow Zambrano, mientras sigue los lineamientos del capacitador, en esta segunda clase del curso.
Aunque elogia el uso del material didáctico para la enseñanza de los niños, como los papeles y las tijeras que ellos utilizan para recortar las porciones, advierte que en muchas escuelas del campo –donde ella labora– los niños ni siquiera tienen para comprar un lápiz.
Harlow es una de los 792 maestros inscritos en el curso de ‘Didáctica de las Matemáticas’ que reciben clase en las aulas de la Ecotec en Guayaquil donde, al mismo tiempo, otros 1.295 docentes reciben un curso de ‘Lectura crítica’.
Estas cátedras son parte del programa de capacitación dirigido a los profesores del magisterio nacional que ejecuta el Ministerio de Educación desde noviembre del 2008, en convenio con 18 universidades del país, a un costo de unos $ 50 millones, con el propósito de mejorar la formación de docentes, directivos de centros, especialistas educativos y educadores no profesionalizados.
Este acuerdo ministerial, que hasta el 2009 ha beneficiado a unos 30.000 docentes en el país (de un total de 120.000), llegó tras las falencias detectadas en las evaluaciones realizadas a alumnos y profesores, y obedeciendo al Plan Decenal de Educación de revalorizar la profesión docente y mejorar el desarrollo profesional, explica Simón Illescas, jefe de la División Provincial de Desarrollo Educativo Profesional de Guayas.
Esta formación también es uno de los requisitos para que el maestro pueda ascender en el escalafón y con ello lograr el aumento salarial anunciado por el régimen. Harlow y muchos de sus compañeros consideran que tal vez es por eso que los cupos para los cursos se terminan de inmediato en la página del Ministerio de Educación (www.educacion.gov.ec), donde se realizan las inscripciones.
César Proaño, maestro de una escuela fiscal de Milagro (Guayas), critica la forma en que se ejecuta el programa. “Solo alcanzan a inscribirse quienes disponen de internet. Yo no pude acceder al curso de ‘Lectura crítica’ porque en media hora se acabó el cupo”, comenta, después de rendir una prueba de diagnóstico en el curso de ‘Didáctica de Matemáticas’, que se dicta en otra aula de Ecotec.
Junto a él, su compañera Cecibel Peñafiel, profesora de tercer año de básica, se lamenta por el examen. “Tomaron factorizaciones, lo que se ve en secundaria”, dice, y asegura que el libro gratuito que el Ministerio distribuye a cada maestro para este curso “no corresponde a los ejercicios de primaria (de primero a séptimo curso), sino que está muy adelantado”.
Contraria a estas apreciaciones, Gilda Alcívar, decana de Marketing y Comunicación de Ecotec y coordinadora de los cursos, explica que los alumnos docentes llegan motivados y dispuestos a aprender, y agrega que los capacitadores son personas altamente calificadas.
Mientras, en un aula de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Guayaquil, otro grupo de maestros de primaria y secundaria participa en un curso de ‘Lectura crítica’, analizando y desmenuzando textos en una clase de funciones de lenguaje que imparte el máster Víctor Avilés Boza, profesor de ese centro superior de estudios. Trabajan con informaciones de prensa, poemas y hasta canciones para la identificación de los contenidos.
Para una de las participantes, Josefina Calle, maestra secundaria con 38 años en el magisterio, esta capacitación es muy enriquecedora. “Antes teníamos que buscar las propuestas y pagarlas de nuestro bolsillo. Ahora es gratis”, comenta.
Su compañero, Iwin Calle, profesor de escuela, indica que los cursos los ayudan en las labores con sus alumnos. Mientras, María Elena Ballesteros, también de primaria, califica de positivo el programa.
“Los asistentes ven esta capacitación como un curso de desarrollo profesional. Se abren debates, se emite juicios y críticas”, expresa Avilés Boza.
Vicente Mieles, director académico del convenio en la Universidad de Guayaquil, explica que este centro de estudios imparte los diferentes cursos en Guayaquil y otros cantones de Guayas, además de Salinas –en la provincia de Santa Elena– y La Troncal –en Cañar–. No obstante, admite que por la alta demanda de los cursos falta espacios para la capacitación.
Convenio: En Guayas
Universidades
Casa Grande, Católica de Guayaquil, Espol, Ecotec, la de Guayaquil, de Milagro y UEES, seleccionadas en el 2008 para capacitar a los docentes, bajo los parámetros del Consejo Nacional de Educación Superior.
Opiniones: Sobre evaluadores
Milton Luna
Director del Contrato Social para la Educación
“¿Qué hacen las universidades (que capacitan los maestros) para superar sus errores? ¿Quién evalúa a los profesores de los profesores?”.
Simón Illescas
Jefe de DiVISIÓN DE DESARROLLO EDUCATIVO PROFESIONAL, GUAYAS
“Algunas de esas universidades (que tuvieron baja nota del Conea) han apelado. El próximo año se las escogerá en convocatoria pública”.