- MAR. 14, 2010 - Foto - Política - EL UNIVERSO
Joel Loaiza es desde hace diez meses jefe de la Dirección Antinarcóticos.
El coronel Joel Loaiza, jefe de la Policía Antinarcóticos, defiende la acción policial en esta materia y señala: “Ahora estamos ansiosos de la participación total del país. Hablo de las entidades del Estado o del Gobierno para enfrentar este delito y que la parte de justicia nos permita llegar a las redes narcodelincuenciales”.
El oficial que dirige el control antinarcóticos dice que se necesitan
reformas al Código Penal para acabar con las redes de narcotraficantes.
Advierte además que en la frontera norte podría aumentar el tráfico de
drogas.
Durante el 2009, la Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional incautó 69 toneladas de droga con un valor aproximado en el mercado de $ 2.400 millones. En los últimos diez meses, al frente de esa unidad está el general Joel Loaiza, quien considera que para que los grandes operativos antidrogas no sigan diluyéndose en el ámbito judicial, es importante reformar el Código Penal. Evita cuestionar directamente a la Fiscalía y a los jueces, pero señala que no hay quién complemente los esfuerzos de la Policía.
Sobre el informe del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) que incluyó a Ecuador en la lista negra de países en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, señala que la respuesta le corresponde al sector político.
Pregunta: Usted vaticina al 2010 como un año muy difícil en cuestión de narcotráfico. ¿Cómo enfrentar esa amenaza?
Respuesta: Los puntos fundamentales son fronteras, vías, ciudades, puertos y aeropuertos. En las fronteras norte y sur habrá un trabajo puntual para neutralizar allí mismo el ingreso de alcaloides. Luego se actuará en las vías con las interdicciones (bloqueos) a vehículos sospechosos de carga, transporte o personas, para que no logren llegar a las ciudades y busquen lugares que sean centros de acopio de drogas. En puertos y aeropuertos habrá un anillo de seguridad con varios filtros.
¿Qué tan ciertas son esas amenazas del narcotráfico?
Además de notas publicadas en la revista Semana (Colombia), tenemos información calificada y de buenas fuentes que la amenaza del conflicto político entre Venezuela y Colombia hará que sus fronteras se neutralicen, pues habrá mucha más fuerza y presencia del Estado que bloqueará la salida de droga. Los narcotraficantes buscarán otros lugares y el más cercano es Ecuador. Partiendo de esa premisa sabemos que estamos amenazados de que va a haber mucha más droga. Pero con el trabajo delineado podemos poner gente que neutralice esa amenaza, obteniendo información.
¿Solamente les preocupa la frontera norte?
A través de la revista Caretas (Perú) se entiende que ha habido un incremento tremendo de plantaciones de coca y que Sendero Luminoso estaría protegiéndolas mediante grandes operativos. Eso significa que habría un procesamiento de pasta básica de cocaína que entra por los casi 1.600 kilómetros de frontera con Perú, casi tres veces más amplia que la frontera norte.
Pero el narcotráfico no solo está en las fronteras, se han hallado laboratorios en varias localidades y hasta en ciudades como Guayaquil...
Trabajaremos en el control de la salida de químicos (hacia las fronteras) que son llevados legalmente por necesidades industriales de determinadas empresas y que después se venden en grandes centros de acopio de drogas. Estamos cumpliendo nuestra función de bajar los índices de los delitos conexos del narcotráfico: sicariato, tráfico de armas, secuestro. Ahora estamos ansiosos de la participación total del país. Hablo de las entidades del Estado o del Gobierno para enfrentar este delito y que la parte de justicia nos permita llegar a las redes narcodelincuenciales que, en un momento dado, por cumplimiento de la Ley solo se detiene a quienes están en posesión del ilícito.
¿Entonces, usted cree que la culpa es de la justicia?
En las audiencias, por ejemplo a extranjeros, simplemente les ponen presentaciones cada ocho días, pero sabemos que salen y se van a su país. Creo que están apegados a la ley actual, pero están lejos de lo que se debe hacer para conseguir que la investigación progrese, pues la investigación fiscal debe seguir. Pero en la Fiscalía el rato que se les desaparece uno de los citados el caso se queda. Eso nos llena de insatisfacción. No le echamos la culpa a la Fiscalía. Es un asunto de leyes.
¿Hablamos de reformas al Código Penal?
Donde sean precisas y permitan que las investigaciones vayan mucho más allá de lo que están llegando hoy.
¿No avanzan hoy?
Tenemos que ver un espectro mucho más amplio del que la Ley está abarcando. El espectro debería ser de 360 grados y creo que tenemos un mínimo de 45 grados que se queda en coger la droga. Nosotros (la Policía) iniciamos, pero no hay quién multiplique en la parte de la Fiscalía y los jueces. No digo que hay corrupción...
¿Cuántos casos se han bloqueado, como usted dice?
Podemos presentar casos, pero si vamos a una investigación profesional para buscar la solución del problema tenemos que ver qué han hecho la Policía, la Fiscalía y los jueces.
¿Hay plazos para la presentación de esas reformas?
No, en absoluto. Recuerde que en el 2001 empezó el nuevo Código de Procedimiento Penal. Antes de eso había un nuevo Código donde la potestad policial era fantástica y teníamos redes de narcotraficantes en prisión. Era cuestión del juez hacer cumplir las disposiciones. Una efectividad en redes que no hay ahora. Solo están presos los empleados.
Se han registrado casos en los que miembros de la Policía han resultado involucrados en el narcotráfico, ¿qué acciones ha tomado la Policía para depurar a su personal?
Mientras la Policía Nacional mantuvo el fuero para sus miembros, el castigo interno era mucho más severo para los elementos que cometían ilícitos, que el aplicado desde que el tema pasó a la justicia común. En esta la gente sale tranquilamente sin problemas.
Pero desde fuera se percibía exactamente lo contrario, de que habría espíritu de cuerpo...
El espíritu de cuerpo es para hacernos operativos y mejores. Hubo excepciones, pero en su mayoría (la Policía) ha sido una fortaleza del país. En Ecuador habrá redes de narcotráfico que están pendientes de ser descubiertas, pero hay una diferencia con Colombia y Perú. No hay esos grandes grupos subversivos que desestabilizan los países. Aquí aún se pueden hacer muchas actividades sin problema. No estamos contentos con las estadísticas, pero hay una cadena de instituciones enlazadas con obligaciones, que muchas cumplen solo (para) lo que les pagan.
¿Qué pasó, por ejemplo, con el oficial involucrado en la incautación de 273 kilos de drogas en la provincia de El Oro?
Tenemos gente muy buena que pasa todos los filtros para llegar a grados superiores como el del teniente coronel, pero hay situaciones a las que no puede llegar la institucionalidad. Él es un caso aisladísimo y todo lo que corresponde a la Policía se hizo: exámenes de laboratorio, pruebas que certificaban que era pasta básica de cocaína y que se llevaba posiblemente a un centro de acopio. Se enviaron los informes requeridos por la Fiscalía.
¿Qué hacen para evitar que estos casos se repitan?
Deben pasar las pruebas físicas, intelectuales, psicológicas y médicas para graduarse de policías. De ahí quienes optan por la rama de antinarcóticos pasan por una entrevista con un psicólogo, apoyado por un polígrafo. Eso no significa que quienes no calificaron son malos, sino que no han cumplido el perfil. Tiene que ser alguien que no fume, que no consuma drogas, ni alcohol. No puedo poner al ratón a cuidar la bodega de queso. Luego se someten a capacitación para hacer inteligencia, reclutar fuentes.
¿A qué atribuye que el G-20 incluyó a Ecuador en una lista negra en la lucha contra del lavado de activos y narcotráfico?
No me toca opinar sobre eso. Le corresponde a la parte política, pero entiendo que fue más una cuestión administrativa, un retraso en la presentación de informes. Nosotros (la Policía) no tenemos problemas, aquí no hay lentitud.
Un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos señala que hay avances en Ecuador en la lucha antidrogas, pero persisten debilidades legales e institucionales...
En relación a lo dicho sobre la Policía es indudable el trabajo realizado. Respecto de lo otro, la parte política está llamando a las entidades responsables a una rendición de cuentas y luego opinar si es verdad o no.
Perfil: Crnel. Joel Loaiza Celi
Edad
52 años.
Grado Policial
Coronel.
Cargos
Miembro del Grupo de Intervención y Rescate, miembro de la Unidad de Investigaciones Especiales (UIES), jefe de Inteligencia y jefe de la PJ en Guayas, jefe antinarcóticos de Manabí, comandante provincial en El Oro y Santa Elena, agregado de la Policía en Panamá.