Viernes 12 de marzo del 2010 Tiempo Libre

La agrupación estadounidense Metallica brindó concierto memorable en Bogotá

Xavier Reyes | BOGOTÁ

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BOGOTÁ. Imágenes tomadas de un video del portal colombiano citytv.com, en el que se ve a James Hetfield, líder del grupo Metallica, en el show que dio la banda el miércoles pasado.

El concierto que Metallica ofreció en Bogotá el miércoles pasado estuvo hecho de varias travesías. La primera, entre Quito y Bogotá, duró una hora y media, en avión. La segunda, desde la vereda del parque Simón Bolívar en la calle 68 hasta el canchón destinado al evento (una distancia de unos 500 metros) necesitó de cerca de dos horas y tres filtros policiales.

Una vez adentro, empezaba otra travesía, pero esta era diferente. No estaba marcada por la distancia, sino por el tiempo; no involucraba solo a los que habían llegado desde el interior de Colombia o desde Ecuador, sino a todos. Y duró ocho horas. Desde las 12:00, cuando se abrieron las puertas hasta las 20:00, cuando Metallica salió al escenario.

Durante la espera, miles de rockeros –que conformaban una enorme marea de camisetas negras– deambulaban en busca de agua, colas o sándwiches, que fue lo único que se vendía ahí. Un sol intermitente quemaba las cabezas.

Los policías habían requisado de todo: correas, cigarrillos, botellas, esferográficos y hasta comida. Sin embargo, adentro, solo Dios sabe de dónde salió tanta marihuana.

Desde las 17:30, Deep Trip (de Colombia) y Mastodon (de Estados Unidos) mostraron un buen nivel; especialmente el segundo. Pero el interés de la gente era Metallica, así que los aplausos sirvieron más para despedirlos que para aprobarlos. A las 20:00, precedido por un video de introducción, Metallica saltó al escenario con Creeping Death, provocando llantos y gritos de emoción. No hubo tregua.

James Hetfield (voz y guitarra), Kirk Hammett (guitarra), Lars Ulrich (batería) y Robert Trujillo (bajo) siguieron con For whom the bell tolls, Harvester of Sorrow…

La noche continuó sin que se pueda decir que hubo un solo momento cumbre. Hubo varios: cuando tocaron Sad but true, Master of Puppets, One, Enter Sandman… y Seek and Destroy, con lo que cerraron una presentación memorable.

Aunque la gira fue para promocionar su producción Death Magnetic, sin duda quienes asistieron al parque Simón Bolívar siguen prefiriendo las viejas canciones de Metallica, convertidas ya en himnos del heavy metal mundial. “Las nuevas suenan muy comerciales; son buenas, pero no iguales a las anteriores”, decía Gustavo Proaño. El espectáculo incluyó fuegos artificiales, lanzallamas y pantallas gigantes de alta definición. El sonido fue impecable. La complicidad entre la banda y el público fue perfecta.

La última travesía, la que empezó Metallica cuando salió al escenario, duró dos horas. O, si se quiere, muchos años de espera.

Datos
Control. Según el diario El Tiempo, hubo unos 130 detenidos y 8 heridos por los enfrentamientos entre la Policía y los fans que no pudieron ingresar al show. También se registraron daños en los alrededores del parque.

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