- MAR. 11, 2010 - Foto - Cine y TV - EL UNIVERSO
El género dramático en televisión estaba, hasta hace algún tiempo, circunscrito a las telenovelas o culebrones. Luego pasó a los realities, por aquello de que la vida es sal y dulce. Pero últimamente los magacines televisivos, programas de variedades de la tarde, entre otros, han empezado a usar ese recurso, supongo yo, con la intención de ganar rating.
Y el resultado es exitoso, logran su cometido, enganchan al espectador. La pregunta es ¿realmente es necesario imprimir un tinte dramático a programas que han sido creados con la intención de divertir al público? Vaya para muestra un botón: hace unos días en el programa de Canal Uno, ‘Las tardes son de Carolina’, se otorgó un tiempo bastante considerable al dramatismo.
Cierto es que dicho espacio tiene un segmento que incluye un reality artístico, pero, ¿será que interesa realmente lo que los conductores piensan de las sanciones a los participantes?, es más, ¿será necesario que los televidentes conozcamos lo que se dijo o se hizo en una reunión de gerentes y productores del canal con respecto al mal proceder de uno de los participantes? Definitivamente creo que nos hubiese bastado con saber que un participante sería sancionado, saber cuál es la sanción, en qué cambiaría el proceso del concurso y si se deseaba dar más detalles, por último, conocer cuál fue el error del sancionado.
Lo que se puso de manifiesto es que la conductora fue la última en enterarse del tema y que la intención era enganchar al televidente hasta el próximo capítulo.