He observado con cierta sorpresa y mucha indignación las amenazas de enjuiciamiento en contra del coronel de la Policía, Juan Ruales, en respuesta a sus declaraciones sobre algunos fallos judiciales que echan por tierra la esforzada y peligrosa labor policial.
Pese a que en sus declaraciones, que son de conocimiento público, el coronel Ruales ha sido cuidadoso y ético en no generalizar, los jueces han recurrido al manoseado “espíritu de cuerpo”, para defender su buen nombre, emplazándolo a que pruebe sus aseveraciones, so pena de enjuiciarlo por injurias calumniosas.
Como ciudadano imparcial, pero a la vez interesado en este tema, debido a la inseguridad ocasionada por los altos índices delictivos y a la impunidad frustrante, siento el deber de enfatizar que una de las razones para que no se tomen medidas correctivas en las instituciones es el corrosivo espíritu de cuerpo ante las críticas fundamentadas. Es hora ya de que todos entendamos que cualquier institución está conformada por buenos y malos elementos, con todas las escalas de por medio, lo cual incluye a la Función Judicial y a la propia Policía Nacional; por cuya razón, lo mejor sería que el espíritu de cuerpo se aplique entre gente de bien, sin importar el organismo al que pertenezca.
Estoy seguro de que aunque muchos ciudadanos no se atrevan a escribir, la gran mayoría estamos seguros de que jueces con actitud equivocada solo están deteriorando más su imagen pública.
William Sánchez Aveiga,
Guayaquil