miércoles 10 de marzo del 2010 Columnistas
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Nelsa Curbelonelsa@telconet.net

Preparados

Me emocionó muchísimo que los saqueadores chilenos comiencen a devolver aquello que saquearon. Porque tenían miedo, porque no tenían qué comer, porque… No importan los motivos. El miedo, las carencias reales, la inseguridad y la ambición fueron el caldo de cultivo para desórdenes sociales que fueron también un verdadero terremoto en una sociedad como la chilena, aparentemente preparada para las catástrofes. Los motivos de la devolución pueden tener múltiples lecturas, pero lo impresionante es que se produjo. Los hechos, a veces, dicen más que mil palabras.


El eslogan de la teletón: “Chile ayuda a Chile” fue altamente motivador. No es un país con ciudadanos mendigos que espera que todo se lo den, sino que se levanta con la bandera enlodada entre las manos y un corazón como símbolo. Esos acontecimientos renuevan la fe y la confianza en nosotros, los seres humanos.

Con otros acentos y a partir de otras realidades, Ser Paz y A Ganar, dos organizaciones, que gran parte de su trabajo lo desarrollan con jóvenes de sectores marginalizados, están en la tarea de prepararse.

Ambas fueron seleccionadas por la organización de fútbol callejero mundial y por la FIFA , por su trabajo de fomentar el desarrollo social a través del fútbol.

El proceso de selección ha llevado meses de encuentros y trabajo. Los ocho jóvenes, cuatro varones, cuatro mujeres, entre los 15 y 18 años, de Guayaquil (Guasmo y Bastión), de Esmeraldas (La Rivera), de Napo y de Quito deberán ponerse la camiseta del Ecuador uno, diverso y plurinacional, en el mundial de fútbol callejero que se desarrollará en Alexandra, barrio de Johannesburgo, al mismo tiempo que el Mundial de Fútbol profesional.

El juego que realizan, altamente innovador, apunta a la solidaridad y la importancia de lo colectivo y las reglas consensuadas como forma de regulación y de premio, junto con los goles.

En el proceso de adquirir los documentos para viajar a ese sueño aparentemente inalcanzable que es ir a Sudáfrica, a un mundial de fútbol, ellos, que casi no conocen otra realidad que la de sus barrios, los cuartos únicos, las calles empolvadas, las madres-padres, el solo hecho de subirse a un avión, viajar, comer, tener maletas y uniformes los mantiene en una especie de estado de shock. Para algunos acentuado, porque acaban de descubrir quiénes son sus padres o su verdadera edad. Juegan con alegría, se han tornado muy colaboradores, amigables, son otras personas, tiene alas en los pies, parecen que volaran, una enorme sonrisa en los ojos y en los labios.

El desafío más importante no es ganar en Sudáfrica, que ya de por sí lo es, sino lograr la integración de todos, los seleccionados y todos los jóvenes embarcados en esta misma aventura del fútbol callejero, incluyendo a las organizaciones nodrizas que deben aprender a trabajar conjuntamente más allá de sus territorios y agendas particulares, en un trabajo de equipo, respetando reglas que se ponen entre todos, menuda tarea.

Admiro profundamente a Mandela y su trabajo de tejer la sociedad para lograr una nación. A escala nuestra tenemos algo muy concreto que lograr. A ganar Ser Paz, a ganar la convivencia y el entendimiento, a ganar el respeto y la colaboración, a ganar ser un país. Y cuando regresen a las casuchas donde muchos viven, trabajar para hacer la vida de todos más digna y equitativa. Porque el juego es colectivo. No se trata de surgir solos sino en equipo.

Para eso nos estamos preparando.

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