Martes 09 de marzo del 2010 Comunidad

H. Abel Gilbert padece por escasez de insumos

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Ayer, a Johanna Villacís no le pudieron entregar tres de las siete medicinas que necesitaba para su padre, Carlos Villacís, de 64 años, quien estaba en observación por insuficiencia renal.

Cincuenta dólares le costó a Pascuala Burgos, de 44 años, la última receta que tuvo que comprar afuera del hospital Abel Gilbert por la falta de medicamentos en la institución.

Ella fue operada de una fístula (una conexión o canal anormal entre órganos) hace 18 días en la casa de salud y, cuenta, tres días después, cuando le enviaron la receta, no pudo encontrar ninguna de las medicinas por lo que tuvo que acudir a una farmacia particular.

De diez personas en la fila para la farmacia de consulta externa y hospitalización, diez tuvieron que comprar medicamentos fuera del centro de salud. Insumos como jeringuillas también hacían falta.

Según Fadul Jurado, coordinador administrativo del hospital, son cerca de 200 de los 360 ítems que se ofrecen los que se terminan en los primeros quince días de todos los meses.

Esto se debe, manifiesta Jurado, a un déficit en el presupuesto que les impediría comprar la cantidad de medicinas que demanda el hospital. El presupuesto mensual para fármacos e insumos del Abel Gilbert Pontón es de $ 120.000, mientras que para compensar la demanda la cantidad debería llegar a $ 300.000. Este problema, según Jurado, no fue tratado antes, pues su administración comenzó en enero, tiempo en el que se iniciaron los estudios para analizar la demanda de los fármacos e insumos.

Para hablar de ese tema, ayer se reunió un Comité Farmacológico en el que participaron los coordinadores de las áreas del hospital, para determinar cuáles y cuántos medicamentos se necesitan en la institución.

 Mientras tanto, en el área de farmacia, Juana Figueroa, de 38 años, no podía ocultar su malestar. Ella debía retirar las medicinas para su hermana Jacqueline Figueroa, de 37 años, quien fue operada la semana anterior de apendicitis, sin embargo, ninguno de los 4 fármacos que le pedían había en bodega.

“Eso mismo pasó ayer. Mi cuñado tuvo que ir a comprar $ 50 en medicinas porque aquí no había nada”, reclama preocupada, pues dice que ayer pagaron esa cuenta con la colaboración de unos amigos, pero que para las nuevas recetas ya no tienen dinero.

Marcia Alvarado, de 49 años, pasó por una situación similar. Ella quería retirar las medicinas de su papá, Armando Alvarado, de 79 años, pero de la receta de diez medicamentos no pudo encontrar ninguno en el hospital. “Son pastillas para los riñones, la presión, el corazón. Habrá que comprar afuera”, repetía angustiada.

Piedad Franco, de 75 años, no solo se preocupa. Llora. Ella tiene bronquitis. Su tos –dice– la molesta en las mañanas y la acompaña desde hace quince días, pero no tiene dinero para comprar las medicinas, por lo que debe regresar al hospital cada cierto tiempo para ver si ya se ha reabastecido.

Según Fadul Jurado, por el proceso de compras a nivel público tener todos las medicinas en stock puede demorar hasta quince días.

Opiniones

Juana Figueroa
hermana de paciente
“Nosotros somos pobres, nos dan operaciones gratis, pero ahora no tenemos cómo comprar los medicamentos”.

María Rodríguez
paciente
“Vaya a comprar afuera. Eso me dicen, son groseros. Tengo que comprar inyecciones de cinco dólares. Yo no tengo esa plata”.

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