En mi carta publicada el 16 de febrero al referirme a la insensata medida de centralizar la Cedegé, cuya organización es similar a las “autoridades de desarrollo de las cuencas hidrográficas”, reconocidas por las Naciones Unidas, señalé por error como año de reconocimiento 1965; lo real es 1956.
Felipe Orellana Albán,
economista, jubilado, Guayaquil