En el 2005 compré mi carro mediante un crédito financiero. La vendedora me habló maravillas del crédito a cuatro años, y que el financiamiento incluía seguro y dispositivo.
Firmé muchos documentos, pero tuve una sorpresa, que al año de pagar mi crédito le aumentaban a la cuota 60 dólares en los restantes tres años, porque el seguro solo estaba financiado por un año; y que la vendedora me engañó al hacer su venta, y esta señora ya no trabajaba en esa concesionaria y yo ya no pude reclamar. A los 30 días me llamó la empresa del dispositivo y me dijo que debía retirarlo o renovar por los tres años restantes; me negué a retirar el dispositivo porque por el mismo me cobraron 1.200 dólares y me dijeron que era con servicio de rastreo por los cuatro años.
Culparon a una vendedora ausente.
Me explicaron que 400 dólares cuesta el año de servicio y 800 dólares el dispositivo, pero que sería mío solo si pagaba los tres años más de servicio de rastreo.
No retiré el dispositivo, lo pagué pero, ¡oh sorpresa!, le debo a la empresa 2.000 dólares porque en el contrato dice (nunca leí eso) que si no retiro el dispositivo se renueva automáticamente el contrato.
La financiera, la aseguradora y la empresa del dispositivo son una misma: por lo tanto, para que le levanten el gravamen a mi carro que pagué hasta marzo del 2009 debo someterme.
Estoy segura de que no soy la única con este problema.
No he podido pagar, ya pasó un año y quién sabe cuánto más añadirán a mi saldo pendiente.
Carlota Norma Delgado,
Milagro