- MAR. 09, 2010 - Foto - Internacional - EL UNIVERSO
CONCEPCIÓN, Chile. Luego de advertencias policiales, electrodomésticos y muebles producto de los saqueos fueron devueltos.
El sismo que azotó a Chile no solo dejó destrucción y muerte sino que los saqueos e ineficiencias enfrentaron a sus habitantes a una imagen de sí mismos que no conocían o se negaban a reconocer, señalan sociólogos.
Convertido en enero pasado en miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una especie de club de los países más desarrollados del planeta, Chile se impactó con las imágenes de saqueos en supermercados, ciudades abandonadas a su suerte y ayuda que no llegaba.
Hay un “malestar social que nos invadía calladamente y que explotó en los últimos días”, dice la socióloga Lucía Dammert al diario La Tercera, definiendo a Chile como “un país fracturado, dividido socialmente, con población que se siente excluida y actúa en consecuencia”.
“El terremoto dejó al descubierto la profunda brecha social que existe en el país, un nivel de desigualdad profunda que tiene que ver con un modelo de desarrollo excluyente”, manifestó el director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, José Jara.
Chile, de 16 millones de habitantes y considerado la economía milagro en América Latina, tiene, sin embargo, el mayor índice de desigualdad en la región, pues el 10% más rico de la población controla más del 40% de la renta del país
Un reportero radial de Concepción, centro de las violencias, decía al aire: “No puedo creer que esto esté pasando en nuestro país. Este vandalismo, esta delincuencia, esto es lo peor de nosotros”.
Para el escritor Rafael Gumucio, tal como ocurrió con algunos edificios, “lo mismo se puede decir del país en general: la fachada ha quedado más o menos intacta, la estructura no se ha desmoronado, pero muchas de las grietas ocultas del país se han hecho más profundas”.
“Las escenas de saqueo revelan que este comportamiento escandaloso está basado en una división muy profunda de la sociedad, la división que genera la pobreza, que es una forma muy básica de violación de los derechos humanos”, aseguró Sergio Laurenti, director ejecutivo de Amnistía Internacional.
Para el sociólogo Fernando Villegas el sismo “ha sacado a la luz debilidades acumuladas a lo largo de años en el completo edificio de nuestra sociedad”.
Resalta que los protagonistas de los saqueos ha sido gente común y corriente, “la clase de personas con las cuales usted puede toparse en su oficina o en el bus”. “En una sociedad sana, el pillaje queda reducido a la acción de delincuentes y de los ciudadanos más marginales; una sociedad enferma, en cambio, revela lo que vimos, a saber, que dichos delincuentes y vándalos son legión”, añade.
Pero el sociólogo Eugenio Tironi dice que el saqueo “es un clásico de las catástrofes en todo el mundo, no una particularidad chilena” y que luego “comienza a surgir la parte más noble de la sociedad, el espíritu solidario, que hoy es impresionante en las zonas menos afectadas por el terremoto”.
El domingo, por arrepentimiento o temor, e intimados por altavoces desde patrullas policiales a devolver las cosas o arriesgarse a ser arrestados o sus casas allanadas, habitantes de poblaciones periféricas como Palomares, en Concepción, ciudad foco de los disturbios, entregaron muebles y electrodomésticos robados, por un monto de $ 2 millones.
Ciudad se desplazó
El terremoto que se produjo en Chile desplazó a toda la ciudad de Concepción más de tres metros al oeste, dijeron ayer científicos de la Universidad de Ohio.
Inician clases
Cerca de 1,8 millones de alumnos (el 80%) iniciaron ayer el año escolar en Chile, aunque en las zonas siniestradas muchas escuelas no pudieron abrir.
Fondos de la Teletón
Los $ 60 millones recaudados por la teletón se destinarán a construir 23.000 casas de emergencia y a levantar escuelas destrozadas por el terremoto y tsunami.