Lunes 08 de marzo del 2010 Comunidad

Padres peregrinan buscando cupos colegiales

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Julia Montaño acudió el pasado martes al colegio Aguirre Abad con la esperanza de lograr un cupo para su nieto Michael Peña.

La matriculación ordinaria se inicia desde el 15 hasta el 31 de marzo en la región Costa.

Padres recorren colegios, ruegan y esperan por horas por un cupo
Cinthya Castro se muestra intranquila. Se sienta en la oficina del rectorado del Colegio Fiscal Técnico Francisco de Orellana y mientras espera revisa en una funda de plástico las libretas de calificaciones de su hija Melanie Elizalde, que terminó en la escuela particular Jesús del Gran Poder, en el Guasmo sur.

“Todos los días me pregunta mami, dónde voy a estudiar”, dice Castro, quien destaca que su hija fue escolta del portaestandarte del plantel que por ser privado no tiene zonificación.

La rectora del colegio, Germania Mestanza, le explica que el cupo para octavo año (405 estudiantes) ya ha sido asignado conforme la disposición ministerial, 50% para los zonificados y el otro 50% para abanderados y mejores alumnos.

Melanie tiene distinciones, pero no ha logrado un cupo en un plantel fiscal. Su caso no es aislado y a siete días de que se inicie, en la Costa, el proceso de matriculación se observan a padres y madres que recorren desesperados –como ocurrió el año pasado– los colegios emblemáticos como Guayaquil, Vicente Rocafuerte, Aguirre Abad, Ati II Pillahuaso, y otros. Ruegan, piden favores, y hasta están dispuestos, según dicen, a pagar por una matrícula si tienen la oportunidad.

Nancy Chancay está desesperada. Dice que la demora en recibir la libreta de calificaciones en la escuela particular El camino la verdad y la vida, de Lomas de la Florida, le impidió comenzar los trámites de matrícula para su hija Nancy Avilés, que registra un aprovechamiento de 20/20.

“He ido al Víctor Hugo Mora, al Leonidas García y me dicen que no hay matrículas”, señala Chancay, quien acudió el pasado viernes al Instituto Técnico Superior Guayaquil. Al pie de la puerta del rectorado, junto con otras madres, esperaba tener un diálogo con la rectora, Ketty Flores, para explicarle su caso.

Ella no lo logró, pero decidió probar otra opción. Tras escuchar que en la Dirección Provincial de Educación podía presentar una solicitud requiriendo una matrícula en un plantel fiscal se retiró con rumbo a esta dependencia. “No sabía de eso”, dice sorprendida la mujer.

Esta es una disposición que entró en vigencia este año, al igual que la inscripción de los mejores alumnos de escuelas fiscales y particulares en los colegios fiscales para cubrir el 50% del cupo para octavo año, a base de sus promedios.

Según la subsecretaria regional de Educación, Mónica Franco, este proceso ha permitido incorporar un mayor número de alumnos de escuelas particulares de sectores populares que quedaban marginados de los planteles fiscales.

También destaca las 50 escuelas fiscales que este año se convierten en centros de educación básica. El octavo año de básica es el curso inicial. De estos, 20 están en Guayaquil y se suman a los 33 del 2009.

“No hay posibilidad que un estudiante se quede sin cupo”, reiteró la funcionaria el pasado jueves. Ella afirma que los 21.129 niños que terminaron la primaria en escuelas fiscales de Guayaquil están zonificados.

Algunos padres de familia desconocieron estos nuevos procesos. Otros se mostraron inconformes con los resultados, como Julia Montaño, quien el pasado lunes permanecía en las afueras del Colegio Fiscal Aguirre Abad. Esperaba que el reloj marcara las 11:00 para poder ingresar y hablar con el rector.

La desesperación de Montaño se centraba porque su nieto Michael Peña no salió favorecido con un cupo en el Colegio Fiscal Ati II Pillahuaso y el Aguirre Abad era su segunda opción.

“Es una situación difícil”, decía mientras mostraba las carpetas de su nieto que fue escolta del pabellón nacional en la Escuela Fiscal Jacobo Bucaram.
Ella no quiere los colegios cercanos de la zona porque busca un plantel de prestigio.

Otra madre de familia, que no dio su nombre, coincidió con la inconformidad de Montaño. Embarazada y con el semblante cansado repetía que su hija, que fue escolta de la bandera nacional en la escuela Primicias del saber, en el suburbio y con un promedio de 19,48, no obtuvo un cupo en el Guayaquil.

Otros padres tienen mayores desventajas como Alexandra Hurtado que vive en Durán. Ella acudió el pasado viernes a las instalaciones del Colegio Fiscal Miguel Martínez Serrano. Ella buscaba una matrícula para su hija de 10 años que terminó en la Escuela Fiscal Milton Reyes de la primera etapa de El Recreo. “Esperaré y ojalá Dios me ayude y pueda hablar con el rector”.

Factor económico
Ningún estudiante estará impedido de matricularse por razones económicas.

Se prohíben cobros
Se prohíben las erogaciones voluntarias de los padres de familia con requisito para obtener una matrícula.

Filas en las afueras
No se permitirá que padres de familia realicen columnas en los exteriores del plantel.

A docentes
Se prohíbe asignar cupos de matrículas a favor de docentes. Se hará una excepción en el caso de los hijos o nietos de los docentes que aspiren a ser alumnos.

Folletos
No se permite venta de folletos, CD o material promovido por maestros y que afecten economía familiar.

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