- MAR. 08, 2010 - Foto - Seguridad - EL UNIVERSO
La noche del sábado pasado, Víctor Vizueta Castro, conductor de un taxi amigo (Chevrolet Corsa Evolution gris de placa GNA-936), sufrió un secuestro express.
La víctima denunció en la Fiscalía adjunta a la Policía Judicial del Guayas (PJ-G) que ese día a las 19:00, a la altura de Almacenes Jaer, ubicado en el primer puente de la vía Perimetral, recogió a dos parejas de no más de 24 años que le solicitaron una carrera hasta el sector del Parque California, en la vía a Daule.
Él continuó por la misma avenida para coger después la vía Daule, pero su intención se truncó cuando entre el segundo y tercer puente de la Perimetral lo amedrentaron.
El hombre que iba atrás de su asiento lo agarró por el cuello y una mujer de las dos que iban con él lo apuntó con una pistola. De inmediato le ataron con cinta de embalaje las manos y los pies, también los ojos, la boca, y el copiloto tomó el control del carro.
Desde ese momento rodaron al menos una hora, cuenta en el escrito. No puede precisar por dónde, pero fueron por calles sin pavimentar.
Después dejaron a una de las mujeres en algún lugar, que él cree estaba cerca al cementerio del suburbio, porque ella mencionó ese lugar. Cuando ella se quedó, se embarcaron dos hombres y siguieron dando vueltas.
Dijo que en más de una ocasión lo amenazaron de muerte porque le pedían los documentos originales del carro que él no cargaba.
“Me ponían la pistola en la oreja para dispararme, pero la chica siempre les decía ‘no, déjalo que es padre de familia y está colaborando’. Creo que gracias a ella es que ahora no estoy muerto”, manifestó después la víctima.
Más allá de las 20:00 lo dejaron botado en un basurero que hay a la altura de la toma de agua de la urbanización Puertas del Sol, cerca de la curva que se coge para tomar la vía Perimetral y dirigirse a la avenida 25 de Julio.
“Como me amarraron las manos hacia adelante pude sacarme las ataduras de los ojos y la boca, después con una piedra rompí la cinta de los pies y salí de ese lugar”, narró Vizueta.
Ya en la avenida principal salió a pedir ayuda hasta que otro taxista amigo, que andaba en un Hyundai Matrix, se detuvo.
Le contó que lo habían asaltado y dijo que lo ayudara llamando al teléfono 101 de la Policía Nacional, pero el conductor no cargaba teléfono celular; sin embargo, le ofreció llevarlo hasta la Policía Judicial, donde presentó la denuncia.
Después del asalto, Vizueta llamó a su celular que le habían robado los delincuentes, estos contestaron y le dijeron que luego dejarían su carro por el suburbio, que se lo habían quitado para “una vuelta”; sin embargo, después de las 23:00 ya no volvieron a contestar. Hasta ayer al mediodía el vehículo no aparecía.