lunes 08 de marzo del 2010 Columnistas
http://src.eluniverso.com/data/recursos/imagenes/simonpachanonew_91_91.jpg

Simón Pachanospachano@yahoo.com

Pesada liviandad

Payasos y perros fueron los elegantes y delicados términos que utilizó el Fiscal en la ceremonia montada para el autoelogio y la lambisconería a su regreso de las vacaciones forzadas. El primer calificativo enfiló contra los asambleístas que intentan llevarle a juicio político. El otro fue dirigido contra la madre y los familiares de Natalia Emme, la persona atropellada por el vehículo en que iba su esposa. El primero puede inscribirse en lo que los juristas denominan la falacia ad hóminem, que consiste en desacreditar al acusador con el fin de eliminar la responsabilidad propia. El segundo es un autorretrato de cuerpo entero. Un autorretrato que cabe sin dificultad en un marco minúsculo porque minúscula debe ser la estatura ética de quien es capaz de decir algo de ese calibre.

Juntos ambos adjetivos proyectan la imagen de un individuo decidido a lanzarse con todas las fuerzas contra lo que encuentre a su paso. Este es ya un problema bastante gordo para la revolución ciudadana y engordará más en la medida en que cada uno de los oponentes vaya acumulando su artillería. Los asambleístas no han perdido tiempo en acopiar pruebas que, según ellos, dan indicios de nepotismo, arbitrariedad e incluso corrupción. El Fiscal llegará con una batería de acusaciones sobre cada uno de los asambleístas y así tratará de demostrar que no puede haber fiscal fiscalizado. En el medio está el Presidente, que imprudentemente tomó parte en el asunto cuando dijo que no era el momento oportuno para iniciar un juicio político. De paso, hay que anotar que el mandatario parece que olvidó la recriminación que les hizo a sus asambleístas cuando estos sostuvieron que no era oportuna la acción legal en contra de Teleamazonas en los momentos en que se debatía el acuerdo sobre la ley de comunicación. Que el cálculo político no puede estar por encima de la aplicación de la ley, dijo en esa ocasión.

Cualquiera que sea el resultado, haya o no juicio político, sea o no destituido el Fiscal, es indudable que el efecto final se sentirá como un terremoto en las filas altivas y soberanas. Si no se puede instaurar el juicio o si en este no se destituye al Fiscal, buena parte del bloque de AP pagará las consecuencias de una derrota a manos de sus propios compañeros de bancada. Además, la Asamblea no podrá borrar la imagen negativa que viene arrastrándose desde su antecesora de Montecristi. Por el contrario, si el Fiscal es destituido, es probable que entre los derrotados se cuente el presidente de la República, tanto por sus declaraciones poco meditadas como por la habilidad del funcionario cuestionado para mostrar siempre cercanía y fidelidad al mandatario. En definitiva, habrá perdedores en las filas de quienes hasta ahora solamente han sido ganadores.

En medio de la búsqueda de documentos y pruebas, a los acusadores les debe pesar en la conciencia la liviandad del brazo que se alzaba automáticamente en Montecristi y que no falló cuando se trató de nombrar como Fiscal a este personaje.

Columnistas

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.