- MAR. 08, 2010 - Foto - Economía - EL UNIVERSO
CEVALLOS, Tungurahua. Rosa América Sánchez está resignada a la pérdida del cantero de papas por falta de agua.
AMBATO. En la zona de Los Huachis, al sur de Ambato, hay personas que se dedicaban a la agricultura, pero ahora prefieren vender sus terrenos y no continuar en esta labor.
Los agricultores de Tungurahua se encuentran resignados a perder la mayor parte de sus cultivos, afectados por la falta de lluvias desde hace más de seis meses.
El que no llueva y la disminución de más del 50% en los caudales de los canales de riego agudizan el panorama.
Además, la caída de ceniza del volcán Tungurahua empeora la situación en algunos sectores de los cantones Ambato, Quero, Cevallos, Pelileo, Tisaleo y Mocha.
Sin importar por dónde se transite, el escenario parece desolador. Las quejas de los habitantes de las zonas afectadas son las mismas de quienes se dedican a la agricultura, ya que coinciden en manifestar que nadie, ningún técnico o autoridad, los ha visitado para brindarles asesoramiento o para decirles qué necesitan para enfrentar la sequía.
Rosa América Sánchez, del caserío Agua Santa de Cevallos, indicó que a sus 76 años “tengo que seguir agachando el lomo para trabajar en la agricultura, porque nadie me va a ayudar para la comida”.
Admitió que por la falta de agua el cantero de papas que sembró hace más de cuatro meses se perderá y lo máximo que aspira es a cosechar un canasto del tubérculo, que le servirá para la comida de unos cuantos días, pero no tendrá nada para llevar a las ferias, con lo que perderá más de $ 100 que invirtió en sus cultivos.
Con resignación dijo que continuará en la agricultura a pesar de ser una actividad que no garantiza utilidad, y aunque a veces quisiera vender su terreno, no puede porque es la única fuente de sustento, “quién me va a ayudar, porque hasta el bono me quitaron”, señaló.
Lamentó que por su edad no es sujeto de crédito del Banco de Fomento. “Necesito $ 100 para comprar pepa de alfalfa (yerba para animales), pero nadie me quiere prestar y tengo que esperar para reunir esa cantidad, que para mí es mucho porque soy pobre”, agregó.
Frutas se pierden
En la parroquia Santa Rosa, César Núñez con nostalgia manifestó que hace veinte años esta zona era frutícola. “Ahora es solo un triste recuerdo, pues los huertos poco a poco desaparecen porque ya no son rentables, cada año se pierde mucho y nos quedamos casi en la calle, vivo de la caridad de mis hijos”.
Explicó que para que haya una buena producción la lluvia es básica, pero al no presentarse las cosechas son malas.
Algo similar indicaron los fruticultores de Huachi Grande. El presidente de la Junta Parroquial, Filoméntor López, manifestó que por las pérdidas que deja la producción de frutas los propietarios de los terrenos prefieren abandonar esta actividad para vender los predios o construir urbanizaciones que representan mayor rentabilidad antes que correr riesgos en el agro.
En el caserío El Corte, del cantón Pelileo, Margarita Jerez y Juan Masaquiza, quienes bajo un intenso sol remueven la tierra en la plantación de maíz, dijeron que hace mucha falta el agua para que las plantas se desarrollen y crezcan, pero como es escaso el líquido temen que pierdan la inversión.
Plagas atacan
El gusano, piojo, tizón, ojo de pollo, entre otras, son las plagas que los agricultores de Huambaló, en Pelileo, como Néstor Medina, Fabiola Cruz y Américo Cruz, dijeron que atacan al fruto, la raíz, el tallo y hojas de los cultivos como consecuencia de la falta de agua.
“La plaga entra y todo se pudre, las plantas se mueren y nosotros perdemos lo que sembramos, porque ni siquiera sirve para alimento de los animales porque si comen el producto contaminado se enferman, se les hincha la panza”.
Incluso Fabiola Cruz contó que para tratar de salvar la producción de cebolla blanca resembró tres veces, pero que no hubo salvación, que igual entró la plaga y que todo se perdió.
Por su parte, Américo Cruz señaló que a más de la falta de lluvias las cosas empeoraron porque ante el crecimiento de la población en la parroquia, el agua de las vertientes que servía para regar los campos pasó a la Junta de Agua Potable y las partes bajas se quedaron sin ese servicio, frente a lo cual la plantación de maíz apenas produjo el 30% de lo que se esperaba.
Medina manifestó que sembró papas con una inversión de $ 150, pero por las plagas apenas cultivó diez quintales, lo que antes obtenía por lo menos 30. En el mercado logró $ 70 de lo que pudo salvar de su malogrado cultivo.
Los agricultores de la zona aseguran que por esta razón cada vez más personas abandonan el trabajo en el campo y ahora prefieren poner un taller de elaboración de muebles. En el sector de Huambaló, por ejemplo, estos se multiplican; hace más de cinco años eran diez, pero ahora llegan a los cincuenta.
Pérdidas
En Tungurahua se estima que se han perdido 10.000 hectáreas. De ellas 7.000 son de pastizales y 3.000 de papa, maíz, tomate de árbol, cebolla.
Sequía
El 12 de febrero, el Gobierno decretó el estado de excepción por la sequía para las provincias de Bolívar, Cotopaxi, Chimborazo y Tungurahua, con el propósito de impulsar proyectos y agilizar recursos para enfrentar los problemas por la falta de agua.
Volcán
También mediante este decreto se busca atender a las zonas afectadas por el proceso eruptivo del volcán Tungurahua, el cual lleva más de diez años y afecta principalmente a las provincias de Chimborazo y Tungurahua.
Proyectos
Se conoció que la próxima semana el Gobierno y las autoridades conocerán sobre los proyectos para atender los estados de excepción y la inversión que se tiene que hacer.