Domingo 07 de marzo del 2010 Columnistas Deportes

Primer Clásico del Astillero del año

Por Otón Chávez (ochavez@parquedelapaz.com)

Casilla deportiva

Si alguna actividad deportiva nos enorgullece a los guayacos es el Clásico del Astillero. Entre nuestras exageraciones manifestamos que es tan emblemático como el río Guayas, el cerro Santa Ana, la columna de los Próceres y ni se diga del Astillero.

 Corre pareja con Pancho Segura, los Cuatro Mosqueteros del Guayas (Carlos Luis y Abel Gilbert, Lucho Alcívar y Ricardo Planas), Jorge Delgado Panchana, Andrés Gómez , Galo Tigrillo Legarda, Nicolás Lapentti y muchos más. Claro, eso lo decimos de puro amorosos y monos que somos, exagerados, entusiastas y orgullosos.

Que el clásico divide a la ciudad en dos nadie lo discute, como tampoco que la gran popularidad torera, y también la ascendente gallada que sigue a los azules, aunque menos, es muy importante. Barcelona lleva gente donde vaya, lo está demostrando ahora más que nunca; pero Emelec también tiene lo suyo. El domingo pasado, contra la Liga, el equipo se dirigió a la tribuna donde había gran cantidad de hinchas eléctricos y también llenó el estadio en Santo Domingo, contra Espoli. Razón tienen entonces aquellos que sostienen que es un clásico nacional.

Hace algunos años, en una de mis columnas, sugerí que en una de las pretemporadas anuales los dos equipos hicieran un recorrido por diversas canchas del país. Estaba seguro, afirmaba yo, que la gente hasta por curiosidad asistiría a ver en vivo y en directo cómo es esta vaina de los Clásicos de Astillero. Pero quedó en sugerencia nomás; nadie hizo caso.

Los dos equipos están dirigidos por técnicos argentinos. En el caso de Juan Manuel Llop, fue volante del Newell’s cuando lo dirigió Marcelo Bielsa y fue campeón en 1987, algo tiene que haberle quedado de su ex entrenador. Jorge Sampaoli se declara admirador y seguidor de cátedra del mismo técnico rosarino, por eso es que ustedes verán a dos equipos con propuestas ofensivas tal cual lo hace siempre Bielsa, cueste lo que le cueste. ¿No es verdad?

Ahora, a lo actual. ¿Cómo vienen los equipos? Barcelona bien, en cuanto a puntos se refiere. Tiene 10, siete los ganó en la capital, algo que al decir de los antecedentes no conseguía hacia mucho rato. Me olvidaba, también llega invicto.

Emelec llega con 5 unidades (dos empates en el Capwell, una victoria de visita al Espoli y una goleada 5-0 que le propinó la Liga en Casa Blanca.

Así miradas las cosas los toreros tienen una ventaja real e irrebatible en los puntos, pero, escuchado a su propio técnico “les falta más coherencia”. Además, dicen otros comunicadores y yo también, le falta más técnica futbolística. Eso les permite asegurar una vieja premisa futbolera ”primero ganemos, después gustemos y más tarde vamos por la goleada.

Emelec en cambio, tiene que virar la torta. ¿Fútbol? Si uno los mira en redondo, incluyendo la Copa Libertadores, tiene cosas interesantes pero... tiene que asentarse mejor porque no termina de gustar plenamente, y tiene que asegurar los puntos.

¿Todos estos ligeros y rápidos análisis tienen fundamentos prácticos en un Clásico del Astillero? La respuesta es un NO grandote. Allí se juegan otras cosas. Las irrefrenables pasiones, las desbordantes emociones, no solo las que transmiten los hinchas sino las que reciben los jugadores que las reciclan, las moderan y ellos sí, con fervor, pero jugar a sangre fría.

Desde la Copa del Pacífico en la era amateur en 1949 empezó a forjarse esta división idolátrica que se ha incrementado hasta llegar a posiciones extremas e innecesarias muchas veces, porque aparte de los gritos partidistas, bromas y achaques nunca debe dejar de ser una fiesta del fútbol guayaquileño.

¿Alguna vez les comenté, que por la edad que tengo, he visto todos los clásicos desde ese año y he sido testigo de la maravillosa y positiva evolución que han tenido? Esa suerte tengo hasta ahora. Iré mañana como siempre a ser testigo de otra historia dentro de esa historia en el presente, para el futuro.

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