- MAR. 06, 2010 - Foto - Cine y TV - EL UNIVERSO
Hay mucha "gente corriente" que trabaja, otros que están dispuestos a trapichear para ver de cerca a sus ídolos y muchos que tienen que alquilar su esmoquin para estar a la altura de las circunstancias.
Mucha gente en Los Ángeles tiene que ver estos días con los Óscar y la mayoría son rostros anónimos.
Desde los cocineros encargados del menú que degustarán los invitados, pasando por los hoteleros que suben sus tarifas en más de un 50 por ciento, hasta quienes echan horas extras y trabajan contrarreloj para preparar el teatro Kodak.
Peluqueros, conductores de limusinas -se reservan flotas completas para estos galardones-, sastres, diseñadores, floristas y demás comerciantes hacen su particular agosto en estas fechas, especialmente en las 48 horas previas a la gala.
El domingo decenas de millones de espectadores seguirán la 82 edición de los Óscar, incluida su popular alfombra roja, un evento por el que algunos forofos están dispuestos a pagar hasta 20.000 dólares por verlo de cerca.
Esa pasarela reunirá a numerosas celebridades en apenas unos metros cuadrados luciendo sus mejores galas, algo demasiado tentador para los que anhelan ver de cerca a sus ídolos y buscan cualquier manera de lograrlo. Pero el acceso peatonal a la zona está cerrado.
Los Óscar, sin embargo, atraerán la atención de todo el mundo. Hay más de 250 medios acreditados para el evento y la organización ha repartido cerca de 2.000 pases para los periodistas.
Todos ellos, al menos los hombres, tendrán algo en común: el esmoquin, prenda ineludible para asistir a la ceremonia. Aunque los hay de todos los precios y colores.
Los más afortunados, como los propios actores y determinados presentadores de televisión, lucen trajes prestados por las grandes marcas. Es el caso de Edgardo Gazcón, de Telemundo, que portará un Valentino cuyo precio en el mercado es de unos 4.000 dólares.
Otros, en cambio, deben contentarse con alquilarlo de la forma más barata posible. Son entre 60 y 75 dólares por traje.
El armenio Topalian, que tiene 67 años, regenta una tienda para la compra y alquiler de este tipo de prendas desde 1992 a escasos metros del teatro Kodak, y asegura que éste es "el mejor momento del año" para su negocio.
"Es temporada de premios y nos va bien, pero los Óscar disparan el trabajo. Aún así, la crisis se sigue notando e incluso la gente de los estudios de Hollywood, que jamás se preocupaba por el presupuesto, se asegura de que obtiene los mejores precios posibles", comentó a Efe.