¿Y si nos ocurriera a nosotros? es una pregunta que he oído a menudo en estos días, expresada con cierto temor y refiriéndose a los terremotos que han ocurrido recientemente en nuestro continente.
Primero fue Haití, país pobre, con escasa capacidad de respuesta, luego Chile, uno de los países más desarrollados de la región y con una institucionalidad fuerte. En ambos casos, aunque con diferencias notables se notó lenta capacidad de respuesta institucional en los primeros momentos de la crisis y cierta falta de previsión en los controles necesarios, lo que permitió el vandalismo.
Sin embargo también se notó una diferencia, salvo en el caso de los pueblos arrasados por el tsunami, mejores condiciones de vida hicieron posible en Chile que los daños no sean aún peores.
La lección que todos debemos aprender es que necesitamos políticas de Estado claras respecto a prevención de riesgos y manejo de crisis, tan claras que incluso transparenten donde están las responsabilidades. Los chilenos han tenido la entereza de reconocer que la marina cometió un error al no advertir la posibilidad del tsunami y han pedido disculpas por ello, eso demuestra madurez cívica y política, aunque no remedia laNecesitamos políticas de Estado claras respecto a prevención de riesgos y manejo de crisis, tan claras que incluso transparenten donde están las responsabilidades. situación. Me pregunto si entre nosotros se hubiera reconocido el error o se hubiera dicho que se equivocó la naturaleza.
Además de políticas de estado, necesitamos cultura de prevención y manejo de riesgos y crisis, identificar claramente los riesgos, aceptar las normas, aprender a prevenir, estar listos a cooperar y ser solidarios, saber seguir consignas de quienes están preparados para liderar las acciones.
Pero lo más importante es que necesitamos elevar las condiciones de vida de la población, el nivel de las construcciones, el respeto al uso del suelo, el acceso a las telecomunicaciones y la capacidad de prevención sobre todo en los sitios de riesgo.
Mientras tanto, es importante crecer en solidaridad, hoy con nuestros hermanos haitianos y chilenos, siempre con nuestros vecinos de barrio, con el pueblo de al lado, con quien nos necesite en este país que construimos entre todos y que amamos.
Es cierto que en muchas de estas tareas el Estado no tiene reemplazo, pero también es verdad que entenderlo y exigirlo así es tarea de todos. Crecer en la capacidad de prevención de riesgos y manejo de crisis, es también crecer en capacidad de entendimiento y coordinación por encima de las diferencias políticas, simpatías o antipatías personales o grupales y lo mejor es no esperar a que las crisis se produzcan para entendernos, hay que empezar ya, aunque sea en ese tema específico porque es necesario definir responsabilidades y que la ciudadanía lo conozca. Como decían los abuelos “más vale prevenir que lamentar”.