- MAR. 05, 2010 - Foto - Migración - EL UNIVERSO
Sólo un miembro del jurado que juzgará a Jeffrey Conroy, acusado del asesinato del inmigrante ecuatoriano Marcelo Lucero ocurrido en Patchogue, Long Island, el 8 de noviembre de 2008, fue aceptado el miércoles, mientras 26 fueron vetados por la Fiscalía o la defensa.
"Señor juez, me siento como que ya he juzgado el caso antes de empezar", dijo uno de ellos. Igualmente, la mayoría alegó que estaba influida por la exposición mediática del incidente racial.
La selección del jurado continuará esta semana mientras la antes apacible ciudad de Patchogue, en el condado de Suffolk, se prepara para vivir nuevos momentos de tensión por el cercano juzgamiento de Conroy y los seis miembros de la pandilla que agredió y luego mató a Lucero.
"Esn la apertura de una herida que tiene que ser abierta de nuevo. Es una cicatríz y una marca que vamos a llevar para siempre", dijo el miércoles Paul Pontieri, alcalde de Patchogue.
"Alguien perdió la vida, su familia nunca volverá a ser la misma y hay una comunidad hispana que sigue aterrorizada", dijo Luis Valenzuela, director ejecutivo de Alianza Inmigrante de Long Island.
El asesinato de Lucero puso en evidencia las tensiones raciales y políticas en en Patchogue y en el condado de Suffolk y originó una investigación federal sobre las prácticas policiales de tolerancia ante los abusos de origen étnico, después que los pandilleros fueron acusados de otros ataques contra hispanos.
Expertos legales señalaron el miércoles que una vez que se designe el jurado que conocerá el caso de Jeffrey Conroy, el joven que asestó la puñalada a Lucero, el juicio podría demorar dos meses.
Agregaron que la defensa deberá afrontar graves desafíos toda vez que Conroy declaró a la Policía haber sido autor de la herida mortal, dio detalles de otras agresiones a hispanos e hizo un dibujo de la manera cómo atacaron a Lucero y la defensa que este hizo con un cinturón.
El defensor del acusado, William Keahon, negó la autenticidad de las declaraciones de su cliente y atribuyó a los agentes que las tomaron ser "muy imaginativos".