Por trabajo he viajado repetidamente de Guayaquil a Machala, usando como primer tramo la vía concesionada Durán-Naranjal, que la mantienen en excelente estado.
He observado con mucha preocupación que pasando Naranjal hay 30 kilómetros de carretera destruida y con esporádicos mantenimientos mal ejecutados, y que son un peligro. De acuerdo con datos estadísticos, esta vía es una de las más transitadas del país, diariamente pasa un promedio de 4.300 vehículos pesados y 5.350 livianos, con aproximadamente 45.000 personas, entre choferes, turistas y pobladores, que viajan asustadas y disgustadas, a diferentes poblaciones de las provincias de Azuay, Guayas y El Oro, y la frontera con Perú.
Como es un referente para el Gobierno y en especial para el Ministro de Obras Públicas, me parece importante hacerles notar que la vía concesionada que va desde Durán hasta Naranjal, la concesionaria la mantiene usando excelente tecnología, en perfectas condiciones, con amplios y limpios espaldones a las dos costados por donde circulan con seguridad los campesinos, y los buses se estacionan a recoger o dejar pasajeros o cargas, sin peligro para los otros conductores de vehículos que andan por esta carretera. Pero el tramo indicado, de los 30 kilómetros de la Panamericana Sur, que se inicia desde Naranjal y está a cargo del Gobierno, desde el año 2006 se encuentra sin espaldones limpios transitables, con puentes en mal estado, zanjas, baches, por el antitécnico mantenimiento; y con las lluvias, estos huecos están inundados y los choferes no los ven y caen con sus vehículos, o por tratar de evitarlos hay volcamientos, choques de carros, atropellos a campesinos que no pueden usar los espaldones porque no están habilitados. Esto no solo causa cuantiosas pérdidas económicas, sino también de vidas de pasajeros y habitantes de poblados que están junto a esta intransitable vía.
Según técnicos del MOP, la solución para este tramo es reconstruir la base y el pavimento asfáltico, y reforzar los puentes con fallas estructurales porque con un sismo podrían desplomarse.
En una manifestación de usuarios que momentáneamente cerraron la vía, tenían pancartas con llamados al presidente Correa, a nombre de los más de 45.000 usuarios de esta peligrosa carretera, para que ordene la reconstrucción de sus 30 kilómetros dañados.
Eduardo Crespo,
ingeniero, Guayaquil