- MAR. 04, 2010 - Foto - Internacional - EL UNIVERSO
Adela Ibarra (i), Teresa Macías (c) y Carmen Macías, quienes viajaron de paseo a Santiago de Chile, recordaron ayer, a su regreso a Guayaquil, los momentos de angustia que vivieron por el terremoto y agradecen a Dios por estar vivas.
Hugo Robalino Payne abraza a su madre, Elvia Payne, al arribar a Guayaquil. Él fue parte del primer grupo de ecuatorianos que regresó de Chile tras vivir el terremoto del sábado.
Un grupo de ecuatorianos que vivió el terremoto de 8,8 grados de magnitud que devastó el centro y sur de Chile el sábado pasado llegó ayer a Guayaquil, donde se reencontró con sus familiares en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo.
Sentimientos de ansiedad, angustia y felicidad marcaron el arribo del vuelo Nº 2630 de Lan, que pasado el mediodía trajo desde Lima (Perú) a los connacionales.
Hugo Robalino Payne, uno de los últimos pasajeros en salir del área de Arribo Internacional, fue recibido por su madre, Elvia Payne, su padre y otros familiares.
Robalino, de 47 años, y quien hace dos labora en el área administrativa de una compañía en Chile, la madrugada del terremoto se disponía a abordar un vuelo en el aeropuerto de la capital chilena, que lo traería por unos días a Guayaquil de vacaciones.
“Yo estaba en el área de Tránsito cuando todo empezó a moverse y a caer la estructura del tumbado. Nadie sabía qué pasaba. Perdí el equilibrio, caí al piso y me cubrí con una maleta. Me cayó encima la perfilería (parte del tumbado). La gente gritaba”, recordó Robalino.
El aeropuerto chileno Arturo Merino Benítez sufrió graves daños, aunque sin víctimas fatales, debido al colapso parcial de la terminal de pasajeros tras el sismo que azotó el sábado a Chile, lo que obligó a su cierre temporal.
Agregó que quedó cubierto con los desechos. “Con la luz de mi teléfono celular pude salir de entre los escombros. Saqué una mano y me ayudaron. Todos corríamos hacia algún lugar seguro. Después, la compañía aérea (Lan) nos trasladó a un hotel”, contó mientras su madre escuchaba el relato.
“Él volvió a nacer”, dijo la mujer, quien recibió a su hijo con un emotivo abrazo, luego de más de dos horas de espera. Ella había llegado desde la cdla. Sauces 2 y la ansiedad que tenía por verlo solo se perdió cuando estrecharon sus brazos.
Minutos antes habían arribado Teresa Macías, Carmen Macías y Adela Ibarra, tres amigas de la ciudadela Ietel, también en el norte de Guayaquil, quienes se fueron en un tour de paseo a Santiago. A ellas las recibieron ayer en Guayaquil hijos y nietos.
“Estábamos en el cuarto piso de un hotel en Santiago y dentro de poco íbamos a salir al aeropuerto para regresar a Guayaquil cuando todo empezó a temblar. Pensamos que íbamos a morir”, expresó Ibarra.
Para Marco Albán, de 14 años, un paseo al campo se transformó en una pesadilla a causa del terremoto que lo sorprendió mientras dormía en una carpa junto con su padre (que labora como médico en Chile) en las afueras de Santiago, a unos 70 kilómetros.
“Los carros y los árboles se movían. Tuvimos que salir del lugar y regresar por otro camino, porque la vía por la que habíamos llegado al lago había sufrido daños”, contó después de saludar en el aeropuerto a su madre, Verónica Morales, quien no pudo evitar las lágrimas al ver a su hijo.
Patricia Silva, quien viajó de paseo a Santiago, llegó impresionada por la experiencia vivida durante el terremoto en Chile y se sintió feliz cuando vio a su hijo en el aeropuerto de Guayaquil.
Textuales: Turistas que volvieron
Adela Ibarra
“Estamos vivas gracias a Dios. Luego de insistir tanto para volver, estamos con nuestras familias”.
Carlos Aspiazu
“Esto que vivimos por el terremoto es algo que nunca vamos a olvidar”.
