- MAR. 04, 2010 - Foto - Internacional - EL UNIVERSO
ILOCA, Chile. Un grupo de residentes de esta población costera, una de las más afectadas por el terremoto y el posterior tsunami, exhibió ayer un letrero pidiendo ayuda al escuchar un helicóptero de rescate que sobrevolaba la zona.
CONSTITUCIÓN, Chile. Después de una falsa alerta de tsunami, ciudadanos salieron corriendo aterrorizados en esta población que fue seriamente afectada por el tsunami del pasado sábado.
CONCEPCIÓN, Chile. Barricadas improvisadas se construyeron en los barrios para rechazar la presencia de saqueadores.
Peces y moluscos en el puerto industrial de Talcahuano.
Edificio destruido de la Ciudad Empresarial en Santiago.
La presidenta chilena, Michelle Bachelet, reconoció ayer entre lágrimas que los muertos del sismo y los tsunamis del pasado sábado superarán los 802 reportados, mientras la Armada admitió que no avisó a tiempo del maremoto y réplicas del terremoto, de magnitudes 5,9 y 6, que revivieron el terror en las zonas devastadas.
Según un documento obtenido por el diario El Mercurio, la Armada creyó que el epicentro era en tierra, por lo tanto, no había riesgos de tsunami.
Luego, al constatarse que era en realidad un maremoto, la Armada dio un alerta que, sin embargo, levantó apresuradamente cuando aún olas gigantes se dirigían hacia la costa.
“La Presidenta llamó al Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (SHOA) como a las 05:15 para ver si mantenía la alerta que habíamos dado hace aproximadamente una hora y diez minutos atrás. Fuimos poco claros en la información que le entregamos, no fuimos lo suficientemente precisos para decir a la Presidenta (que) se mantiene o se cancela (la alerta). Hubo titubeo por parte nuestra”, informó el jefe de la Armada, almirante Edmundo González, al canal TVN.
Sin embargo, González insistió en que el SHOA había alertado del tsunami a la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) del gobierno. Dijo que por lo tanto, admitía una responsabilidad compartida por las muertes que causó el tsunami.
Bachelet evitó criticar a los militares y afirmó que “ahora lo que hay que hacer es sacar todos juntos este país adelante”.
Sin embargo, desvirtuó la critica que realizó el comandante en jefe de la Fuerza Aérea, general Ricardo Ortega, al sostener que dos horas después del terremoto tenía dispuesto aviones para trasladar ayuda, pero no recibió la orden de las autoridades civiles.
“El comandante en jefe está mal informado”, dijo Bachelet, quien señaló que, por el contrario, la Fuerza Aérea no pudo disponer oportunamente de un helicóptero para que la Mandataria recorriera los sectores que se anunciaban más afectados por el sismo.
El jefe del estado mayor de la Defensa Nacional, general de ejército Cristian Le Dantec, evitó criticar abiertamente a la Armada, pero reconoció que la alarma que el gobierno transmitió era por marejada fuerte. “Efectivamente, nunca dijeron: ahí viene un maremoto”.
Los informes indican que la Armada solo informó cuatro horas después de ocurrido el terremoto que pudiera haberse registrado un posterior tsunami, cuyas olas se abalanzaron sobre numerosas poblaciones costeras a partir de media hora después del devastador sismo.
La información errónea entregada por el Shoa de la Armada a la Presidenta la llevó a suponer que el tsunami había sido descartado. Pero a esa misma hora ya se había producido la llegada de olas de hasta quince metros en diversos puntos del océano Pacífico, afectando a zonas costeras de dos regiones.
El mea culpa de la Armada no sirvió de consuelo para las víctimas que vieron cómo el mar se tragaba sus casas y hasta sus familiares. “La población murió por falta de información”, dijo Valder Vera, poblador de la aldea de pescadores de Dichato.
La Presidenta chilena, quien finalizará su mandato la próxima semana, dijo que “no era hora de una caza de brujas”, sino de que los chilenos se unan para sacar al país adelante.
Además negó haber rechazado los ofrecimientos de ayuda exterior y explicó que ante las numerosas ofertas que comenzaron a llegar dijo que primero había que hacer un diagnóstico de la situación para determinar qué es lo que se necesitaba y después crear una lista.
Bachelet aconsejó a los habitantes de localidades costeras que fueron arrasadas por el tsunami que huyan a los cerros en caso de réplicas fuertes del sismo y su consejo se hizo realidad poco después, cuando cientos de habitantes de Concepción y el vecino puerto de Talcahuano corrieron a la desbandada hacia sectores altos, alertados por bomberos del riesgo de un maremoto tras las réplicas.
El epicentro, según el Servicio de Geología de EE.UU., se localizó bajo el mar, a 53 kilómetros al noroeste de Concepción, una de las ciudades más afectadas por el sismo.
En Santiago, unos 30 minutos después de la desbandada en Concepción, la Onemi señaló que el Shoa había descartado un tsunami, pero las personas se negaban a bajar de los cerros donde corrieron a refugiarse por temor a nuevos tsunamis.
En Concepción y Talca, policías y soldados lograron después de dos días contener los saqueos y la violencia, mientras helicópteros y socorristas con perros reforzaron la búsqueda de sobrevivientes.
Apuntes: Daños en industria
Vino
La industria vinícola sufrió daños por $ 250 millones a raíz de la pérdida de 125 millones de litros de vino, el 12,5% de la producción de la cosecha del último año.
Anchoas y sardinas
El tsunami en Talcahuano arrasó con negocios por $ 40 millones, que le dan rumbo a la economía local de la pesca anual de anchoas y sardinas.
Salmón
El sismo forzó al desempleo a decenas de miles y casi seguramente encarecerá la carne de salmón en los países importadores.
Edificaciones
Santiago era una ciudad en pleno “boom” inmobiliario, con exigentes normas de construcción antisísmicas, pero el terremoto dejó al desnudo incumplimientos que convirtieron a muchos propietarios de vivienda en damnificados.