- MAR. 03, 2010 - Foto - Comunidad - EL UNIVERSO
Laura Sánchez lucía ayer preocupada. En las afueras del colegio técnico fiscal Augusto Mendoza Moreira, en La Prosperina, buscaba información sobre la apertura de matrículas para octavo año de básica.
Su angustia se originó por la respuesta negativa que recibió en otros cuatro planteles a los que acudió, desde enero pasado, para conseguir un cupo para su hija Lady Pacheco.
La menor terminó en la escuela fiscal Unión Nacional de Educadores (UNE), en el Fuerte Huancavilca. Ahí funciona un colegio, pero en la tarde.
Según Sánchez, el horario vespertino dificultaría el traslado de la menor al colegio. “Yo trabajo todo el día y resultaría peligroso que a la salida vaya sola hacia la casa que está en el bloque 6 de Bastión Popular”.
La misma preocupación siente Julia Montaño. Con la carpeta de su nieto Michael Peña llena de diplomas y la libreta de séptimo año de básica, con nota sobresaliente, esperaba entrar al colegio fiscal Aguirre Abad.
“Me devolvieron la carpeta en el Ati II Pillahuazo porque ya no había cupos”, dijo Montaño, quien desconocía que los listados de los mejores alumnos que no salieron favorecidos deben ser enviados a la Dirección Provincial de Educación.