miércoles 03 de marzo del 2010 Cartas al Director

Suplicio de un médico operado en el IESS

Como afiliado al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), busqué solución en el hospital Teodoro Maldonado Carbo, al problema que tenía y fui intervenido quirúrgicamente.

Tras la cirugía, empezó para mí un vía crucis que solo al recordarlo me da la sensación de que algo falla en la atención a los usuarios de dicha casa de salud.

Luego de salir del quirófano me pasaron al área de postoperatorio, para recuperarme de los efectos de la anestesia. Me tomaron los signos vitales y yo permanecí solo. A las tres horas de eso, una de las enfermeras trajo una silla de ruedas, comunicándome que ya era hora de que me vaya, debido a que no iban a internarme; lo mío era “ambulatorio”.

Al tratar de pararme casi me caigo porque no había recuperado totalmente las fuerzas, por efecto de la anestesia. Nadie se dignó en darme la mano para poder sentarme.

Tuve un intenso dolor en el sitio de la incisión que se me hizo para operarme. Luego de dos horas, la silla de ruedas llegó. Nuevamente y en esa ocasión con un poco más de fuerzas, tuve que sentarme. 

Todos veían, pero nadie ayudó. El dolor lancinante volvió. “Usted ya está listo para irse”; fue lo que volví a escuchar. Un camillero me conducía hacia la puerta de salida, le dije que se detuviera antes de salir; el camillero vociferó “¡esa nota!, mi tiempo es oro”, tras lo cual se marchó, y pregunté a un grupo de personas entre enfermeras y médicos: ¿qué debo  tomar para el dolor y para evitar la infección de la herida?, ¿cuándo es mi próxima cita, o debo de llamar al call center para pedirla?, ¿tengo reposo médico o mañana mismo debo  presentarme en mi trabajo? Pues, para mi sorpresa, el médico que me operó no dejó escrito absolutamente nada en la historia clínica.

Quien escribe esta carta es un médico clínico, que así como los que laboran en este hospital, sé por experiencia propia lo que significa trabajar en un lugar en donde la atención a pacientes son las 24 horas del día, no hay reposo; sin embargo, no es justo que se decida el alta hospitalaria sin siquiera saber las condiciones médicas del paciente.
 
Nadie valoró mi estado para ser dado de alta, solo se basaron en que movía las piernas, y punto.
 
¿O acaso se olvidan de las complicaciones luego de una anestesia raquídea?, mareos, cefalea, hemorragia en el sitio de la punción, retención aguda de orina.

¡Hay mucho que mejorar!

Luis Coello Kuon-Yeng,
médico, internista, Guayaquil

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