- MAR. 03, 2010 - Foto - Internacional - EL UNIVERSO
La armada de Chile reconoció que su servicio oceanográfico no alertó claramente a la presidenta Michelle Bachelet de la inminencia del tsunami posterior al terremoto del sábado que dejó 802 muertos.
El jefe de la armada, almirante Edmundo González, dijo el martes por la noche a la televisión estatal que la Presidenta llamó para ver si se mantenía la alerta. Nosotros fuimos poco claros en la información que le entregamos, reconoció.
Bachelet calificó el reconocimiento de González de "mucha hombría porque llamé reiteradamente por la alerta de tsunami. Había un problema de comunicaciones".
Agregó en declaraciones a la radio Cooperativa que los expertos consultados le señalaron que no había riesgo de tsunami, pero las olas que arrasaron numerosos pueblos y ciudades costeras se registraron sólo a los pocos minutos del terremoto de magnitud 8,8.
Bachelet evitó criticar a los militares y afirmó que ahora lo que hay que "hacer es sacar todos juntos este país adelante".
Sin embargo, desvirtuó la critica que deslizó el comandante en jefe de la fuerza aérea, general Ricardo Ortega, al sostener que dos horas después del terremoto tenía dispuesto aviones para trasladar ayuda, pero no recibió la orden de las autoridades civiles.
"El comandante en jefe está mal informado", dijo a la emisora. Señaló que, por el contrario, la fuerza aérea no pudo disponer oportunamente de un helicóptero para que la mandataria recorriera los sectores que se anunciaban más afectados por el sismo.
El jefe del estado mayor de la Defensa Nacional, general de ejército Cristián Le Dantec, evitó criticar abiertamente a la armada, pero reconoció a la prensa que la alarma que el gobierno transmitió era por una marejada fuerte. "Efectivamente, nunca dijeron: ahí viene un maremoto", aclaró.
Responsabilidad compartida
Los informes indican que la armada sólo informó cuatro horas después de ocurrido el terremoto que pudiera haberse registrado un posterior tsunami, cuyas olas se abalanzaron sobre numerosas poblaciones costeras a partir de media hora después del devastador sismo
La información errónea entregada por el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (Shoa) de la armada a la presidenta la llevó a suponer que el tsunami había sido descartado.
Sin embargo, a esa misma hora ya se había producido la llegada de olas gigantes en diversos puntos del océano Pacífico, afectando a zonas costeras de dos regiones al sur de esta capital.
"La presidenta llamó al Shoa como a las 05.15 para ver si mantenía la alerta que habíamos dado hace aproximadamente una hora y diez minutos atrás. Fuimos poco claros en la información que le entregamos, no fuimos lo suficientemente precisos para decir a la Presidenta (que) se mantiene o se cancela (la alerta). Hubo titubeo por parte nuestra", afirmó Gonzáñez.
Insistió en que el Shoa había alertado del tsunami a la (Onemi) del gobierno. Dijo que por lo tanto, admite "una responsabilidad compartida por las muertes que causó el tsunami".
Opositores al gobierno lo han criticado, asimismo, por no decretar inmediatamente el sábado el estado de catástrofe y la designación de jefes militares a cargo de la seguridad pública, lo que según ellos, habría evitado el pillaje desatado ese día en Concepción, la segunda ciudad de Chile más cerca del epicentro del terremoto y a unos 500 kilómetros al sur de capital.
Bachelet dijo que diversos generales consultados le expresaron el sábado que aún no era necesario decretar toque de queda.