- MAR. 03, 2010 - Foto - Internacional - EL UNIVERSO
CONSTITUCIÓN. La ayuda, repartida por militares, llegó a esta zona afectada por un tsunami. Los daños en carreteras han dificultado y demorado la entrega.
TALCAHUANO, Chile. Un oficial de la policía apunta a personas que saquearon una tienda en esta zona afectada, y en donde la desesperación por víveres y agua es cada vez más creciente.
TALCA, Chile. El dueño de esta vivienda buscó sus pertenencias en medio del desolador panorama de lo que quedó de su casa. La destrucción es extensa y la comida escasa a lo largo de la costa en pueblos como Talca y Cauquenes, Curicó y San Javier.
CONSTITUCIÓN, Chile. Salomé Tobita sostiene la mano de su hijo, luego de reconocerlo entre las víctimas.
Chile comenzó ayer a repartir ayuda humanitaria con cuentagotas a millones de personas que quedaron en la calle por el poderoso terremoto y los tsunamis, y extendió un toque de queda para llevar calma tras una ola de saqueos.
Con su furia, el sismo de magnitud 8,8 derrumbó el sábado edificios y arrasó con puentes y caminos en el centro y sur del país, dejando cerca de 800 muertos según la presidenta chilena Michelle Bachelet, además de cientos de heridos, decenas de miles de chilenos en la calle y daños de miles de millones de dólares.
El sismo, con epicentro en el sur del país y uno de los más poderosos de la historia, generó olas que barrieron pueblos junto al Pacífico , como el de Talcahuano que quedó destruido, incluyendo su base naval sin que la Armada chilena activara la alerta de tsunamis.
En Concepción, la segunda ciudad más poblada, el Gobierno decidió mantener hasta el mediodía de hoy el toque de queda que le permite a sus habitantes solo salir de sus casas por pocas horas, en un intento por mantener a raya a saqueadores. Allí, unas 79 personas fueron rescatadas ayer de los escombros de un edificio.
Bachelet ordenó la concentración de 14.000 militares en las zonas más devastada por el terremoto, encabezadas por Concepción y sus alrededores.
En las calles había controles militares cada 400 metros y efectivos con fusiles largos, que ayudaron a frenar los saqueos y a devolverle un poco de tranquilidad a la castigada ciudad.
Los vehículos con ayuda empezaban a llegar y la gente bebía agua de camiones hidrantes. Incluso un supermercado abrió sus puertas y comenzó a vender productos.
Bachelet se reunió ayer en Santiago con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, que ofreció ayudar a Chile con hospitales de campaña, helicópteros, generadores eléctricos, alimentos y personal para labores de rescate.
Bachelet, además se reunió con el presidente peruano Alan García, tras haber hablado el lunes en Santiago con el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
Un helicóptero militar aterrizó en medio del lodo en el pueblo de Constitución, para repartir ayuda alimentaria y la gente se agolpó alrededor de la aeronave. Incluso los militares suspendieron tareas de rescate para repartir comida.
La presidenta chilena Bachelet estaba a la defensiva ante la avalancha de críticas de que el gobierno fracasó en su respuesta al desastre, ante acusaciones de incompetencia tras un desastre que propinó un severo golpe no solo a las vidas a y a la propiedad privada, sino a la identidad nacional: una sociedad orgullosa de su riqueza y orden que de repente se enfrenta a saqueadores, una economía lastimada y una golpeada noción del orden cívico.
Con el terremoto resurgieron indicios de anarquía en un país que se regodeaba de su estado de derecho y la responsabilidad de sus ciudadanos.
“Nos llamaban (a los chilenos) los jaguares de Suramérica, pero ahora nos dimos cuenta de que no estamos ni cerca de eso, dice Francisco Santa Cruz, un rescatista de 20 años.
La Tercera, un periódico influyente, dijo que los saqueos y la violencia mostraron la lentitud y debilidad incomprensible de las autoridades. El Mercurio, una publicación conservadora, pidió al presidente electo Sebastián Piñera a restaurar la esperanza cuando asuma el poder el 11 de marzo.
Incluso en Santiago ayer, el asalto a una tienda desencadenó el cierre generalizado del comercio en el centro de la capital chilena, ante rumores de supuestos saqueos, tras el vandalismo que sufrió la zona afectada por el terremoto del pasado sábado.
Impacto vinícola: Evaluación
Industria en riesgo
“El impacto en la infraestructura fue considerable debido a que el terremoto afectó severamente al corazón de la industria vitivinícola chilena: las regiones de Maipo, Cachapoal, Colchagua, Maule y Bío Bío”, dijo Salvador Domenech, gerente general de la viña Santa Rita.
Daño en bodegas
Luis Mayol, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura de Chile, dijo que la industria probablemente sufra pérdidas significativas. Hay daños en algunas bodegas.