- MAR. 02, 2010 - Foto - Arte y cultura - EL UNIVERSO
Portadas de las diversas revistas del país que abordan ramas artísticas específicas. Estas publicaciones, de circulación mensual, bimestral, trimestral o semestral, han cobrado auge en la última década.
Portadas de las diversas revistas del país que abordan ramas artísticas específicas. Estas publicaciones, de circulación mensual, bimestral, trimestral o semestral, han cobrado auge en la última década.
Con la entrada del nuevo milenio las revistas culturales impresas cobraron fuerza en el país. Todas ellas surgieron, según indican sus creadores, por una necesidad de cubrir a mayor escala ramas específicas del arte, como el teatro, la literatura, el cine o el diseño gráfico.
Genoveva Mora, directora de El apuntador, creada en el 2000, dice que su objetivo es cubrir la actividad de artes escénicas del Ecuador, “de la que, hasta la aparición de la revista se habían encargado, a manera de pequeñas reseñas, los diarios del país”.
Omar Ospina, director y editor de la revista El Búho, que surgió en el 2002, indica que este tipo de publicaciones “son necesarias para la difusión del talento cultural nacional... No todo debe ser farándula y entretenimiento. También hay que procurar que la gente piense, además de consumir”.
La prioridad para Anaconda, que salió en el 2005, es abordar temas culturales “con mayor profundidad, impulsar el desarrollo del pensamiento y que a la vez tenga una gran calidad fotográfica, que ponga en valor las artes y nuestra diversidad cultural”, indica Marjorie Ruales, editora de esa revista.
Los creadores de revistas encontraron en la internet otro soporte para su circulación. Un ejemplo son las publicaciones digitales Miratú! y Judas. La primera aborda la cultura popular de Guayaquil a modo de guía o agenda; y la segunda propone diversos temas sociales y culturales que son tratados por artistas gráficos (diseñadores, fotógrafos, ilustradores).
La forma de financiación en común de las revistas es la venta de publicidad. Algunas como Retrovisor, que trata temas sociales y culturales desde el punto de vista de las artes visuales, y Miratú!, han recibido apoyo económico del Ministerio de Cultura, a través de la convocatoria para apoyo y producción de proyectos culturales, sostienen Pablo Mogrovejo e Isabel Mármol, directivos de las publicaciones, en su orden.
Luz Lateral es financiada por las tres carreras de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, indica Elsa Cortez, editora de secciones de esa revista. Y Carlos Intriago, de Fotograma (especializada en cine), explica que esta cuenta “con el soporte del Centro de Estudios Culturales San Alejo, en Portoviejo; y Ochoymedio que colabora en la difusión en sus salas”.
Varias revistas impresas tienen costo entre 1 y 3 dólares. Ellas son El apuntador, Rocinante, Anaconda, El Búho, Zoom, Quirófano y Fotograma. Mientras, Luz Lateral, Miratú!, Judas y Retrovisor son de circulación gratuita. No obstante, Mogrovejo indica que esta última revista tendrá un costo de 8 dólares en el último número de este año (septiembre 2010). Además, El Búho destina una parte de sus ejemplares a entregarlos gratuitamente.
La mayoría de las publicaciones, tanto impresas como digitales, recibe colaboraciones. Algunas son de ecuatorianos y otras también de extranjeros. En el caso, por ejemplo, de Anaconda se ha instituido “una política de pago a todos los colaboradores incluido a los fotógrafos”. Solo unas pocas publicaciones como Miratú!, El apuntador o Zoom cuentan con empleados de planta que reciben remuneración fija, según señalan sus directivos.
La periodicidad de las revistas oscilan entre mensuales, bimestrales, trimestrales y semestrales. Solo Miratú! tiene ediciones semanales.
Muchas revistas optaron por distribuir sus ejemplares principalmente en librerías. Augusto Rodríguez, director de Quirófano, comenta que este lugar es idóneo para difundir cada edición. Otras publicaciones decidieron expandirse a los supermercados.
Luz Lateral, por ser una revista universitaria, es repartida entre profesores y estudiantes. Zoom tiene su distribución en salas de cine, cafés culturales y quioscos, añade su director Pablo Fiallos. En tanto, Miratú! y Judas tienen como importante canal de promoción las redes sociales como Twitter y Facebook, y optativamente, el correo electrónico. Andrés Agurto, editor y codueño de esta segunda publicación, dice que en su caso la publicidad de la revista está vinculada a otras páginas como www.tres.ec.
El tiraje de las revistas impresas fluctúa entre los 1.000 y 5.000 ejemplares. Pero la revista Rocinante tiene 40.000, según manifiesta su director, Iván Egüez. Hay algunas como El apuntador y Luz Lateral que desean a corto plazo subir el número de ejemplares para poder lograr más lectores.
Opiniones
“El nombre de la revista (Judas) salió al buscar una mezcla entre controversial y de fuerte recordación. Queremos que no se olvide su nombre”.
ANDRÉS AGURTO,
Editor de judas
“El nombre de Quirófano surge de una charla con el escritor Miguel Chávez sobre que la literatura entre a un quirófano para ser analizada a fondo”.
AUGUSTO RODRÍGUEZ,
director de quirófano