martes 02 de marzo del 2010 Cartas al Director

Unidad y propuesta

Ecuatorianos, es indispensable cuando el camino está torcido, rectificarlo o enderezarlo. No podemos continuar por ese camino trazado que nos lleva al caos y luego al barranco. Debemos pensar urgentemente en una solución que conduzca hacia el camino recto, como el paro y movilización nacionales.

Los movimientos sindicales y gremiales han reaccionado de manera parcial ante la amenaza permanente de una crisis económica que se va ahondando día a día, sin la esperanza de una rectificación a nivel de Gobierno o de la aplicación de un programa económico estatal que lleve a una estabilidad social del pueblo ecuatoriano.

La falta de unión y egoísmo de la dirigencia sindical y gremial, que en algunos casos busca solamente el beneficio personal, hace que las organizaciones pierdan fuerza, permitiendo que este Gobierno se burle y deseche las demandas de los grupos sociales.

Es fundamental estar conscientes de que las distintas leyes y sus reformas llevarán a la eliminación de los derechos de los trabajadores, de los indígenas, de los estudiantes universitarios y secundarios, de los profesores, transportistas, de diferentes gremios, es decir de todo el pueblo ecuatoriano que se debe unir para salir de esta honda crisis que estamos viviendo en lo ético y lo moral.

Se puede decir que la corrupción ya es de todos.

Algunos dirigentes habrán pactado con el Gobierno dejando a un lado la dignidad por un plato de lentejas, pero la gran mayoría debe defender y rescatar esa dignidad y ese honor por ellos mismos, por todo el Ecuador que clama justicia. Luchemos por la defensa de los derechos humanos, de forma pública, pacífica, ante el caos que vivimos. Luchemos por el derecho a la vida, a la libertad, al trabajo, a la seguridad..., por el respeto de los derechos adquiridos. Todos los sectores deben unificarse para diseñar una propuesta y llevar adelante una bandera de lucha contra la corrupción, despotismo, prepotencia, inseguridad social, jurídica y económica; opresión, ofensa, inestabilidad institucional y dictadura totalitaria. La paralización es una respuesta idónea para lograr un cambio en la estructura general del Estado, y que se corrijan todos los actos realizados contra la población ecuatoriana.


Con esa unión férrea, nada ni nadie nos detendrá.

Son por eso necesarios la movilización y el paro nacional con el apoyo de los diversos gremios y de los sindicatos para dar la fuerza incontenible para el efecto deseado, recuperando la credibilidad ante la conciencia nacional.

Ramiro Borja Gallegos,
doctor, Quito

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