¡Qué decepción!, es lo menos que puedo expresar de los servicios que como ciudadanos de esta comunidad tenemos derecho; explico por qué.
Resulta que el pasado domingo 28 de febrero zona por donde está mi domicilio (en Alcedo y Lorenzo de Garaycoa) hay un foco de alumbrado público que ha estado apagado desde cuando sobrevinieron los racionamientos de luz, pero que últimamente ha vuelto a dar ese servicio, con cierta intermitencia; es decir que a veces se apaga y otras veces se enciende. Pero ese día como a las 22:00, cuando se encendía chispeaban dos cables que penden justo debajo de la luminaria suspendida en el poste.
Alarmada por este suceso, llamé al 911 pero sonaba ocupado, y ocupado. Busqué en la página de servicios básicos el 241-2353 de la Categ; nadie contestó. Insistí en el 911, y nada. Recurrí entonces al 102, del Benemérito Cuerpo de Bomberos, y he ahí mi mayor decepción, pues al comenzar a explicar lo del poste de alumbrado público y que la empresa eléctrica no contestaba, un señor de una manera tajante me dijo “llame al 4123”, que ese es el directo, y rápidamente me colgó. Por la premura de la situación no reparé en que lo que me había dado era un retazo del número de la Categ, por lo que al llamar lógicamente no me comunicó.
Hasta tanto, los alambres dejaron de chispear y ya nos disipamos del asunto. Pero imagínense si las cosas hubiesen sido mayores, ¡no habría a quién recurrir!
Patricia Vélez Sierra,
abogada, Guayaquil