La situación suscitada en torno al comandante Ruales es mucho más complicada de lo que vemos en la superficie, pues la opinión expresada por él, sí definitivamente recoge el sentir o clamor de la ciudadanía, mas, en su calidad no es el vocero acertado, pero no podemos por ese oportuno pero visceral producto de la impotencia, castigar o actuar en contra de quien comanda a los policías en la provincia del Guayas, y que se da cada día a las calles donde lo hemos visto en el difícil trajín de luchar contra el crimen.
En mi experiencia en estos años, he visto que a la hora de poner los muertos en esa lucha, son justamente los policías los que hacen el máximo sacrificio. La situación se complica, pues tampoco por culpar a alguien se debe sacrificar la justicia, y esta está basada en la prueba; y si no la hay, ¿cómo procede? Además, no se gana nada con detener a diestra y siniestra a la gente. Las cárceles no son bodegas de seres humanos. Por eso hago un pedido a deponer acciones y juntos, en colaboración, sigamos buscando eficacia en esta lucha que es de todos.
Gastón Alarcón Obando,
abogado, especialista en criminología y ciencias penales, Guayaquil