Después de una emergencia, es común escuchar cosas muy negativas: que alguien falló, o que los organismos de protección civil no hicieron lo suficiente.
El paso por Ecuador del tsunami generado luego del terremoto de Chile, nos deja lecciones más positivas que negativas. Las variaciones del nivel del mar fueron acertadamente monitoreadas por Inocar, que opera las estaciones de isla Baltra, La Libertad y Esmeraldas; las que hacen parte de la red mundial para el monitoreo y alerta de tsunamis en tiempo real, de la Agencia Nacional para la Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de los Estados Unidos.
A la 01:46 del sábado 27 de febrero, apenas 12 minutos después de ocurrido el terremoto en Chile, la NOAA emitió su primer boletín sobre el fenómeno, en el que declaraba una alerta de tsunami para Chile y Perú, y una alerta de observación del tsunami en Ecuador. Dicho boletín activó el sistema de protección civil de nuestro país y otros a nivel mundial.
Nuestro sistema de protección civil que incluye entre otras instituciones a los medios de comunicación social, reaccionó con mucha madurez frente a la alerta.
Se identificó a Galápagos como la región más expuesta al riesgo del tsunami y con mucho orden, aproximadamente a las 05:00, la Armada del Ecuador procedió a la evacuación de los pobladores de las islas hacia zonas elevadas y seguras. Los habitantes de Galápagos pudieron observar el paso del tsunami alrededor de las 10:00. Como a las 08:30 hubo un pronunciamiento claro de la autoridad competente del Gobierno para tranquilizar a la población y explicar las características de la emergencia.
Entre las pocas cosas que lamentar se encuentra la mala interpretación que algunos de los ecuatorianos dieron a las noticias emitidas por las agencias de prensa internacional, las que no supieron establecer la diferencia fundamental que existe entre una alerta de tsunami, y una de observación del evento. Una parte de la población reaccionó con pánico y comenzó la evacuación precipitada desde la península de Santa Elena hacia Guayaquil, alrededor de las 05:00, exponiendo innecesariamente su seguridad al manejar aceleradamente por la carretera.
La ciudadanía debe saber que la tecnología en los tiempos actuales permite mejorar y hacer más eficientes los mecanismos de protección civil, y recordar que en el Ecuador hay instituciones a cargo de la administración de riesgos a las que se debe acudir y consultar en caso de emergencias.
Jaime F. Argudo,
Guayaquil