Martes 02 de marzo del 2010 Internacional

"Solo pude abrazar a mis hijos y caímos"

AFP-REDACCIÓN | SANTIAGO

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El ecuatoriano Álex Tapia, quien logró sobrevivir con su familia, en la zona del edificio donde vivía en Concepción que se desplomó tras el fuerte terremoto.

Álex Tapia y su esposa, Rosa María, estaban durmiendo cuando el suelo empezó a temblar. Corrieron a buscar a Doménika y Álex, sus hijos, y los abrazaron mientras sentían que el edificio en que vivían se venía abajo. El terremoto en Chile los tiró al suelo, pero se mantuvieron unidos.

“Es indescriptible. Solo abrazamos a nuestros hijos y caímos. Dije: ‘¡Dios, ayúdanos!’”, cuenta Álex, marino ecuatoriano que cumple funciones en Chile y alquilaba un departamento en el sexto piso del edificio de Concepción que se derrumbó desde su base.

El sismo de 8,8 grados de magnitud, registrado el sábado pasado, fue seguido por varios tsunamis, dejando al menos 723 muertos, casas y edificios por el suelo, además de graves daños en industrias, autopistas y puertos.

Tras el impacto, en medio de la penumbra y luego de constatar que todos estaban bien, Rosa María sintió una brisa de aire. “Por allí”, le indicó. Álex empezó a buscar entre los escombros, escaló y encontró una abertura en una pared. Era justamente la parte en que el edificio se partió al caer, muy cerca de su departamento pero, para su fortuna, muy lejos de la muerte.

 “Luego encontré una vía de escape, vi que podíamos salir y regresé por mi esposa y mis hijos”, cuenta este ecuatoriano, quien como consecuencia del derrumbe tiene un hematoma en el ojo derecho. Pero toda su familia está bien. “Al frente de lo que era el departamento escuchaba a un chico que se llama Claudio que me decía que estaba bien, pero de allí no supe más”, recuerda Álex.

Ana Celia Vivero Ayoví, esmeraldeña residente en Talca, no corrió la misma surte y murió aplastada por una pared del soda bar en donde trabajaba.

En cambio Margarita Barriga, quien viajó a Chile para asistir al I Congreso Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil, en Santiago, resultó ilesa pero pasó un gran susto.

Ella se encontraba en el piso 19 del hotel donde se hospedaba cuando se registró el terremoto. Al momento permanece en casa de una amiga chilena que le ha dado todo su apoyo, cuenta vía telefónica.

Manabitas preocupados
Mientras, la angustia se apodera de manabitas que tienen familiares en Chile y que aún desconocen su paradero.

Gloria García acudió ayer hasta las oficinas del ex ministro de Transportes y Obras Públicas, Héctor Villagrán, quien desde el pasado sábado inició una campaña de ayuda para los manabitas que radiquen en Chile y aún no se hayan podido contactar con sus familiares en Ecuador, o quienes estén de paso en ese país, puedan volver.

La mujer llevó fotos y datos de residencia de su hijo, Javier Vinicio Indacochea García, de 29 años, quien reside en la ciudad de Talca (región del Maule) desde hace tres años y en donde labora como médico. No tiene noticias de él desde el día del terremoto.

“Mi esposo dice que tenga fe, que de pronto él está ayudando a los afectados, ya que es médico, pero desespera no saber nada”, sostiene García. Como ella, varias fueron las personas que llegaron hasta el local de Villagrán a dejar los datos, los cuales fueron remitidos ayer en sendos comunicados dirigidos al Presidente de la República, para que a través de la Embajada de Ecuador en Chile se les puedan facilitar ayuda.

Según Villagrán, son más de veinte los manabitas de quienes aún no se tiene noticias. Solo en el caso de la familia que vive en la isla Juan Fernández son más de quince personas.

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