Sobre los avatares y variabilidad del clima nos encontramos en la estación invernal, justamente en el mes de febrero que acaba de pasar, oceanográficamente hemos palpado ya el comportamiento de las mareas (tantos aguajes: grandes y chicos con sus respectivas quiebras), y sus correlaciones con las fases lunares.
Durante todo el año 2009 los aguajes grandes coincidieron con la aparición de la luna nueva y los chicos con la luna llena; es decir que no hubo ninguna variabilidad. Notándose, sin embargo, a partir del mes de agosto hasta fines del mes de diciembre, que el mar arremetía con fuerza sobre las costas ecuatorianas, causando ciertos estragos, sin que exista explicación científica alguna para este fenómeno inusual; salvo alguna que otra onda Kelvin y nada más. Esto debió de ser tomado como un aviso.
Estamos en el 2010 y las mareas han variado su comportamiento respecto de las fases lunares, es decir que los aguajes grandes se hacen chicos y coinciden con la luna nueva; y los aguajes chicos, se convierten en aguajes grandes y estos coinciden con la luna llena; además del incremento en el porcentaje del viento.
Estos cambios en los aguajes relacionados con la luna, normalmente se suceden a fines de junio y a fines de diciembre respectivamente (pero ya vimos que en el año 2009 esto no sucedió).
En la actualidad la altitud de las mareas se encuentra dentro de los rangos normales, pero si las comparamos con las del año anterior, estas se encuentran entre 8 y 10 centímetros más altas.
Analizadas estas señales, me permito sugerir de la mejor manera posible a los pueblos costeros, y en especial a sus autoridades, bañistas, pescadores y turistas; que tomemos las precauciones y correctivos necesarios en aras de evitar cualquier tipo de inconvenientes. Por lo que solicito a la ciudadanía mucho ojo para estos días 1, 2 y 3 de marzo.
Luis Vázconez Ballesteros,
tecnólogo en ciencias pesqueras, Guayaquil