En el tema del Gas Licuado de Petróleo (GLP) existen dos instancias distintas, pero ligadas entre sí: el almacenamiento y abastecimiento del producto. En el país no existe infraestructura para ese objetivo, por tal razón la proveedora Trafigura posee un buque cisterna en alta mar donde lo almacena. Como parte incluyente del contrato, también se encarga del abastecimiento o compra del derivado. Una vez envasado, la filial Petrocomercial lo entrega a los distribuidores y estos a los usuarios. Así es el proceso.
El costo de este servicio es oneroso para las arcas fiscales. Ante esta falencia, desde hace años, distintos gobiernos han querido corregirla pero han fracasado.
El 25 de julio del 2007, mediante una alianza estratégica, el Mandatario decidió sin previa licitación que Flopec –conformada por navales en servicio pasivo y dedicados exclusivamente al transporte de crudo– se encargue de la construcción del sistema de almacenamiento de GLP en Monteverde. Según el contrato, la administración del complejo tendría vigencia de 5 años y podría renovarse por igual periodo. La instalación debió estar lista en noviembre del 2009, fecha en que se venció el convenio con Trafigura. Solo se confirmó el asunto del almacenamiento.
El 29 de noviembre del 2007, la cúpula de la Armada (navales en servicio activo) se hizo cargo de la estatal. Al mes siguiente, en Salinas se decidió –sin previa licitación– que Flopec también se encargue del abastecimiento por el lapso de 20 años (?) y que el producto lo comprarían directamente a Pdvsa para evitar al intermediario y reducir costos.
Si los navales ya tenían la decisión de construir la nueva refinería en “algún lugar de Manabí”, pese a informe elaborado por Inocar, la infraestructura física del almacenamiento debería estar ubicada dentro del complejo refinador, que dura cinco años. Hacerla en otro lugar es técnica y económicamente absurdo porque sus instalaciones (muelle, gasoductos y esferas) serían inutilizadas al estar lista la nueva refinería. ¿Pensaron alguna vez en esta realidad?
Una vez conocido el fracaso contundente por parte de la dupla Flopec-Petroecuador en la ejecución del sistema de almacenamiento de GLP en Monteverde, proyecto que está a fojas cero, no tiene sentido hablar del abastecimiento del producto, porque es extemporáneo. Es decir, lo uno está ligado a lo otro.
Sorprendentemente, a inicios de febrero del 2010 se sabe que existen cuatro ofertas para la construcción del gasoducto Monteverde-Chorrillos y, coincidentemente, el consorcio Shi-Asia tiene la oferta más barata. Además, Flopec exige para sí la ejecución del contrato de abastecimiento de GLP. Según ellos, “el objetivo primordial es defender los intereses del país. No tienen ni tendrán beneficios de carácter económico”. Recordemos que el precio de la tonelada métrica de GLP lo determina el mercado mundial, no la voluntad del proveedor.
Si no poseen la infraestructura necesaria para llevar a cabo esta operación, es necio insistir. La frustración de los navales es evidente. El país sale perdiendo de esta aventura y el que sale ganando es Trafigura, que nos seguirá vendiendo GLP hasta que algún día se construya la nueva refinería y simultáneamente el sistema de almacenamiento. Así es la Revolución Ciudadana. Ojalá que la nueva administración de Petroecuador sea manejada por verdaderos técnicos petroleros, que sí los hay.