Lunes 01 de marzo del 2010 | 11:20 Internacional

Familia ecuatoriana logró salir de un edificio colapsado en Chile

AFP - Reuters | CONCEPCIÓN

Álex Tapia y su esposa, Rosa María, estaban durmiendo cuando el suelo empezó a temblar, y corrieron a buscar a Domenika y Álex, sus hijos, y los abrazaron mientras sentían que el edificio en que vivían se venía abajo. El terremoto en Chile los tiró al suelo, pero se mantuvieron unidos.

"Es indescriptible. Sólo abrazamos a nuestros hijos y caímos. Dije 'Dios, ayúdanos'", cuenta Álex, un marino ecuatoriano que cumple funciones en Chile, y alquilaba un departamento en el sexto piso del edificio de Concepción que se derrumbó por completo desde su base.

Tras el impacto, en medio de la penumbra y luego de constatar que todos estaban bien, Rosa María sintió una brisa de aire. "Por allí", le indicó. Álex empezó a buscar entre los escombros, escaló y encontró una abertura en una pared. Era justamente la parte en que el edificio se partió al caer, muy cerca de su departamento pero, para su fortuna, muy lejos de la muerte.

"Luego encontré una vía de escape, vi que podíamos salir y regresé por mi esposa y mis hijos", cuenta este militar ecuatoriano, quien como consecuencia del derrumbe lleva el ojo derecho morado. Pero toda su familia está bien.

"Al frente de lo que era el departamento, oía a un chico que se llama Claudio que me decía que estaba bien, pero de allí no supe más", cuenta.

Mientras tanto, en el departamento 302, los esposos Edith y Ricardo no tuvieron tiempo de levantarse de la cama. "Estábamos acostados, y cuando tembló, sentí como si se quebraran unas maderas viejas. Luego, sólo vi que por un hoyo, mi comedor se fue al departamento del segundo piso", cuenta Edith, quien tiene el brazo lastimado.

Milagrosamente, el teléfono celular de Edith, que estaba conectado a la pared, quedó colgando sobre su cabeza y sonó.

"Estamos atrapados en el edificio, ayúdennos", gritó ella. A los pocos minutos, su hermano llegó. "Le quitó la escalera a un bombero que no quería entrar por el olor a gas (debido a las cañerías rotas) y se metió para sacarnos", cuenta ella, quien salió del lugar junto con su esposo doce horas después del derrumbe.

Ricardo y Edith llegaron la tarde del lunes para ver si podían sacar algo de su departamento. "No pueden pasar", les dice un soldado que custodia el edificio en ruinas. Tras el terremoto del sábado, allí ya nada les pertenece.

Aún hay señales de vida
Golpes y ruidos de vidrios guiaban hoy el trabajo de rescatistas en un edificio colapsado en el sur de Chile, donde cerca de 50 personas aún permanecían bajo los escombros.

Equipos de bomberos perforaban las paredes de la construcción que se levantaba en el centro de la ciudad de Concepción, unos 500 kilómetros al sur de Santiago, y que se transformó en el símbolo del desastre que conmueve a Chile y que hasta el momento dejó 711 muertos.

Ocho personas fueron sacadas muertas y otras 63 salieron con vida luego de que el edificio de 15 pisos cayera completamente por el impacto del sismo de magnitud 8,8, convirtiéndose en uno de los puntos interés para canales de televisión locales.

Hoy, los rescatistas escucharon golpes y vidrios rotos, lo que alimentaba las esperanzas de hallar gente con vida luego de uno de los peores terremotos de la historia.

"Tenemos buenas noticias, tenemos dos señales de personas que estaban vivas adentro", dijo el comandante Juan Carlos Subercaseaux, quien lidera las tareas de rescate, a periodistas en Concepción.

Al igual que Subercaseaux, muchos de los bomberos e incluso los perros rescatistas estuvieron trabajando en las tareas de rescate luego del sismo que golpeó a Haití en enero.

El epicentro del sismo, que generó una serie de tsunamis, se ubicó a 60 kilómetros de Concepción.

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