Lunes 1 de marzo del 2010 Guayaquil, Ecuador
AMBATO. Marlon Santi (i), Ángel Gende y Héctor Aguavil Calazacón participaron el viernes pasado en la reunión donde se acordó realizar movilizaciones indígenas contra el Gobierno.
La decisión de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) de ir a movilizaciones previas con miras a un levantamiento será una prueba para su fortaleza política.Pese a que dirigentes dicen que el levantamiento del 2009 fue un éxito, que obligó al presidente Rafael Correa a dialogar con ellos, los resultados de este son escasos y sus demandas no persuaden al Ejecutivo. Por eso la movilización y la amenaza de un levantamiento con respaldo de organizaciones sociales sería la opción de la Conaie de persuasión, aunque persiste la interrogante sobre si recuperó la capacidad de movilización y de convocatoria que tuvo antes de la alianza de Pachakutik con Lucio Gutiérrez.Delfín Tenesaca, presidente de la Ecuarunari, calificó a la situación del país como complicada por lo que en estos casos no es importante observar la fuerza del movimiento, sino el simbolismo de crítica que se difunde. “El sector indígena que apoya el régimen no es mucho. Incluso hay sectores que apoyan al Gobierno como la Fenocin y la Feine, que también están preocupados en temas como la ley de aguas”.Aseguró que la fortaleza de la Conaie es la participación de sus tres regionales y que la movilización tendrá el respaldo de otros movimientos sociales.Además, reiteró que la movilización progresiva daría plazo a los dirigentes para realizar un trabajo de campo en las comunidades y así lograr una mayor convocatoria en caso de levantamiento.El dirigente del Parlamento Amazónico, Valerio Greffa, reconoció que en las protestas de finales de septiembre fue solo la Amazonía la que tuvo poder de convocatoria y que la Sierra no tuvo mayor fuerza. Por ello sugirió una mejor organización y plazos adecuados.Para la dirigencia los ofrecimientos y proyectos del régimen a favor de las comunidades sí afectan de alguna manera a la unidad de las bases.Ante eso, la Conaie llamó a sus comunidades a prohibir el ingreso y la intromisión de las autoridades gubernamentales en sus tierras y territorios, como ya pasó en Morona Santiago, donde no se permitió entrar a funcionarios del Ejecutivo para evitar una posible división en la nacionalidad shuar.No es la única visión de la dirigencia nacional, que en los últimos meses ha tenido que modificar su discurso para evitar un mayor desmembramiento. Ahora prefiere no persuadir a las bases a rechazar beneficios gubernamentales, sino a que las acepten como un derecho y cumplimiento de las obligaciones del régimen, sin que esto sea un compromiso de apoyo.Decisiones tomadasLa Conaie desconoce el papel de varias entidades y ejercerá el Estado plurinacional en cada pueblo y nacionalidad, a través de los gobiernos comunitarios, en las áreas de educación, salud, administración de justicia, recursos naturales, agua, páramos, entre otros.
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