Le llaman socialismo del siglo XXI, revolución ciudadana o neoextractivismo. No importa el nombre, sino la orientación. Un modelo en que el Estado es alma de la sociedad, a través de un enorme gasto público que supuestamente empuja la economía y genera bienestar. Al cabo del 80% de lo que sería un gobierno de plazo normal, se pueden evaluar resultados.
Las cifras son claras: el conjunto del Estado ha duplicado su gasto (aproximadamente de 10.000 a 20.000 millones de dólares), y quitando las importaciones de combustibles algo menos, pero bajo cualquier consideración el aumento es enorme. ¿Resultados en crecimiento? El Banco Central acaba de publicar cifras al tercer trimestre del 2009 con lo cual lo más probable es que ese año cierre alrededor del 0%. Con el 2,7% del 2007, el 6,8% del 2008 y alrededor de 3% en 2010 (nadie ha tomado seriamente la proyección gubernamental del 7%), tendremos un promedio del 3% en cuatro años. Tanto dinero extra para el mismo resultado “de la larga noche…”.
Pero quizás el PIB no es un buen indicador (ciertamente no lo es), y sí hay mejores resultados en empleo. Veamos. Entre enero y septiembre del 2007 el desempleo estuvo estable. Y luego hasta diciembre del 2009, entreEl problema no es el entorno ni la mala voluntad, sino el propio modelo que está equivocado en tantos frentes. saltos y brincos (confiando en las cifras del Banco Central, aunque puedan parecer extrañas), también mantuvo el mismo nivel (tomo estos dos periodos por separado, porque cambió la metodología y no son comparables). Entonces ninguna mejora en desempleo, y sí empeoramiento en el subempleo.
¿Tal vez la pobreza haya mejorado? Un reciente análisis de Cordes y de otras fuentes más cercanas al Gobierno (o, antes cercanas) muestran que la disminución de la pobreza es mucho menor en estos tres años que en años anteriores, y que incluso hay un alza en el segundo semestre del 2009 con lo cual volvemos casi al nivel de diciembre del 2006. Hay mejoras en salud y educación, pero aparentemente insuficientes.
¿Conclusión? Muy mala en todo. Algunos dirán que fue por la gran crisis mundial. Pero recordemos dos cosas. Uno, el verdadero impacto para el país se dio durante seis meses y fue bastante menor a lo pronosticado.
Segundo, en 37 meses de gobierno se han dado seis meses de entorno muy malo, seis regulares y 25 muy buenos. En promedio un entorno muy favorable. Otros dicen que el problema es la mala gana de empresarios, banqueros u otros de “subirse al carro”. Explicación muy simplista porque parte de un esquema es crear los incentivos y entorno para atraer a la gente… El problema no es el entorno ni la mala voluntad, sino el propio modelo que está equivocado en tantos frentes: no creer en la apertura externa, no creer que capital y trabajo juntos generan el desarrollo, no creer que las empresas grandes son tan necesarias como las pequeñas, no creer en el dinamismo empresarial y la inversión privada como motor de la economía (con un rol del Estado como creador de entorno y oportunidades sociales). Muy simple: el modelo es el problema…