Martes 09 de febrero del 2010 País

Auditoría a obras que no contuvieron inundaciones

PUERTO INCA, GUAYAS

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PUERTO INCA, Guayas. Efraín Jaramillo, morador del sector El Trobador, ingresa a su vivienda con el agua por encima de la cintura.

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Un manto café oscuro, mezcla de agua y lodo, cubre extensas zonas agrícolas del recinto Puerto Inca, del cantón Naranjal. Esta zona fue una de las más afectadas tras la lluvia y el desbordamiento del río Cañar el pasado fin de semana, que dejó centenares de familias damnificadas.

Luego de bajar el nivel del agua, que en algunas zonas llegó hasta dos metros de altura, quedaron en evidencia los cultivos destruidos de banano, plátano, cacao, maíz y otros. Además, permitió a la mayoría de los damnificados retornar a sus casas y salvar lo pocos enseres que les quedaron.

En sectores como San Antonio, El Trovador, Estrella 1 y 2, Inés María, Jesús María, Lechugal y otros era común ver cómo los moradores subían sus enseres a los improvisados ‘segundos  pisos’ (con zinc y cañas) de sus viviendas y dejaban prácticamente desocupadas sus plantas bajas, donde aún permanecía el agua.

Mientras, otros campesinos ‘salvaban’ los pocos racimos de verde que no perdieron bajo el agua y sus aves de corral que no perecieron ahogadas. “La siembra de invierno se ha perdido. Lo que estamos sacando es para vender al primer cliente que nos caiga”, dijo Édgar Venegas, de la zona de El Trovador, una de las más afectadas por la creciente del río Cañar.

Pero mientras el agua bajaba, su caudal, entre los habitantes de Puerto Inca, crecía el malestar ante las autoridades.

Los moradores coincidieron en indicar que la administración de Cedegé y sus contratistas dejaron inconclusas importantes obras como muros de contención para evitar las inundaciones que se presentan en cada invierno.

Ese malestar se trasladó a las 11:00 al Municipio de Naranjal, donde representantes de distintas comunidades coincidieron en reclamar “pésimas, inconclusas y antitécnicas” obras de mitigación, a las autoridades de la Secretaría Nacional del Agua (Senagua), Ministerio de Vivienda (Miduvi),  Secretaría de Gestión de Riesgos, de Salud Pública, y otras.

Los dirigentes campesinos presentaron documentos a Santiago Díaz, ejecutivo de la Senagua (entidad que absorbió a la Cedegé), sobre la mala calidad de los muros, que –según señalaron– por la mala calidad del material y la poca altura permitieron filtrar el agua.

El alcalde de Naranjal, Marco Chica, se sumó a los reclamos al señalar que pese a los ofrecimientos el año pasado del Presidente de la República, las obras no se cumplieron.

Ante las advertencias de que se realizaría un paro si no los atienden, Díaz pidió calma a los pobladores y agregó que se realiza una auditoría de obras inconclusas y se pedirá que intervenga la Contraloría pues, “en caso de encontrar responsabilidades, se emprenderán acciones legales”

“Estamos elaborando un informe técnico de esas falencias”, señaló el funcionario, quien añadió que se trabajará en dos proyectos para atender la emergencia y, a largo plazo, en dragados, desvío de cauces, muros y otras soluciones.

De igual manera, Walter Solís, titular del Miduvi, señaló que cuentan con recursos para atender esta emergencia y que se realizará un estudio para definir zonas sin riesgo de inundaciones para levantar las casas que se construirán con el bono de la vivienda.


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