- FEB. 09, 2010 - Foto - Vida local - EL UNIVERSO
Uno de los cuadros del Hermano Miguel que permanece en su natal Cuenca, ciudad que dejó a los quince años.
El papa Juan Pablo II saluda a Francisco Pérez Febres-Cordero durante la ceremonia de canonización del Hermano Miguel el 21 de octubre de 1984, en El Vaticano.
La enseñanza fue una constante en su vida, al igual que la escritura de decenas de libros de poesía, gramática y catequismo. Por ello se llamó al Hermano Miguel, Patrono de la Educación Cristiana en Ecuador. Hoy se cumplen cien años de su fallecimiento en España.
Por ello, en conmemoración, a las 18:00 se hará una misa en la Catedral; una hora antes se presentará un video sobre la vida del santo ecuatoriano.
Francisco Febres-Cordero Muñoz -nombre del Hermano Miguel, antes de tomar los hábitos en 1868 con 14 años- se sintió inclinado desde niño por la vida religiosa, después de haber caminado por primera vez a los cinco años, pues nació con los pies torcidos.
Para Eduardo Muñoz, integrante de la comunidad de los hermanos lasallanos y director del santuario del Hermano Miguel en Quito desde hace 20 años, los inicios de este santo canonizado el 21 de octubre de 1984 no fueron sencillos.
Según Muñoz, quien además es descendiente del santo, uno de los obstáculos que debió superar fueron la oposición de su padre Francisco Febres-Cordero Montoya y su abuela Mercedes Muñoz, a que se uniera a los Hermanos de las Escuelas Cristianas (lasallanos), pues consideraban que no eran conocidos y no les gustaba que no fueran sacerdotes (pueden celebrar los sacramentos), sino hermanos (se dedican a dar clases).
A pesar de ello el Hermano Miguel siguió firme con lo que consideraba su verdadera vocación, que era enseñar la fe católica y ayudar a los pobres.
Fue un asiduo apóstol de niños, se dedicó en especial a ayudar a aquellos que no tenían recursos como los que vivían en El Beaterio (hoy colegio Simón Bolívar) y El Cebollar, ambos están en Quito, ciudad en la que sirvió durante 30 años.
En 1907 por orden de las Escuelas Cristianas viajó a París (Francia), Bélgica y España, donde lo enviaron a componer textos escolares de gramática para América Latina.
Otro de sus descendientes, Francisco Pérez Febres-Cordero, recalca que debido a su habilidad con las letras fue miembro de la Academia Ecuatoriana de la Lengua, correspondiente a la Real Española.
Asimismo, señala que antes de viajar a Europa estaba escribiendo un libro de Historia y Geografía del Ecuador, el cual quedó inconcluso.
En París se dedicó a traducir textos de gramática del francés al español. El santo Hermano Miguel además hablaba italiano, inglés, alemán y latín.
Según Pérez, su ascendiente pasó por momentos difíciles durante la revolución española, porque en esa época no había respeto por lo religioso.
Cuando se hallaba en Premiá del Mar (España), cuenta Pérez, los revolucionarios incendiaron escuelas y colegios. En uno de estos se encontraba el Hermano Miguel, quien junto a sus alumnos caminó por la playa cerca de 20 kilómetros para huir del incendio de esta localidad hacia Barcelona.
Tres años después falleció de pulmonía. Una de las curiosidades que relata Pérez es que tras la muerte del Hermano Miguel en Premiá del Mar, uno de los jardineros escondió su cadáver para evitar que sea maltratado por los revolucionarios. Años después, en 1984, durante la canonización en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, también asistió al acto una de las nietas del jardinero.
Para Pérez la santidad del Hermano Miguel traspasa fronteras, pues hay una imagen en la catedral de San Patricio en Nueva York (Estados Unidos) y otra en Roma (Italia).
Se prevé construir iglesia
En honor al Hermano Miguel se estudia la construcción de una iglesia en la vía a Samborondón.
Biografías
Eduardo Muñoz, de la comunidad de hermanos lasallanos, escribió varios libros sobre el hermano Miguel, tales como: Los pies torcidos por el camino recto, Un académico en los altares, El Hermano Miguel, vida popular; y Antología y pensamientos del hermano Miguel.
Defensor de los lasallanos
Fue escritor de artículos en defensa de los lasallanos.