Martes 09 de febrero del 2010 Medio Ambiente

El irresoluble problema de los seis mil tigres chinos cautivos

EFE | PEKIN

Los expertos se preguntan qué puede hacer China con los 6.000 tigres que mantiene en cautividad en condiciones deplorables e incapaces de readaptarse a la vida salvaje, en un año, el del Tigre, en el que los conservacionistas intentarán salvar de la extinción al símbolo más poderoso de Asia.

La de China es la mayor población de tigres en cautividad del mundo, tras adelantar en 2007 a Estados Unidos, donde según la organización TRAFFIC, la red mundial de vigilancia sobre flora y fauna, hay otros 5.000 recluidos, la segunda mayor del mundo.

Fueron precisamente los intentos por preservar la raza autóctona del sur de China, el tigre de Amoy o de Xiamen, los que han puesto de manifiesto en el país asiático la impotencia por devolver a su menguante entorno natural a estos gatos gigantes.

El de Xiamen se considera extinguido en su hábitat desde 1994, pero quedan unos 59 ejemplares en cautiverio que la ONG Salvar al Tigre de China se ha propuesto devolver a la vida salvaje.

Para ello, envió a dos ejemplares a Sudáfrica para ser "asilvestrados" en una reserva y espera reintroducir este año a sus cachorros en las provincias chinas de Jiangxi y Hunan (este del país), un plan que apoyan famosos como Jackie Chan, Michelle Yeoh, e incluso Madonna o Tiger Woods, asegura la organización.

"Nuestra opinión es que va a ser muy difícil enseñar a los tigres a cazar en la naturaleza, no conocemos ningún caso exitoso", explica Jiao Bei, portavoz de TRAFFIC en China.

Es decir, una vez en cautividad el tigre pierde su capacidad depredadora, y por tanto, de sobrevivir: en libertad, no sabe vivir lejos del hombre, al que se acerca para recibir comida, no sabe ni cómo matar a una vaca, apunta Xie Yan, directora para China de la Sociedad para la Conservación de la Naturaleza (WCS).

Después de que Mao Zedong ordenara el exterminio del tigre en los 60 por considerarlo una "peste", en los últimos 15 años Pekín se planteó recuperar la especie mediante su cría en granjas estatales.

Mientras la magnitud industrial de estas granjas evidencia su papel de proveedoras del mercado negro de partes de tigre, su existencia no ha detenido la caza furtiva en los tres países con el fin de preparar brebajes de hueso de tigre para 25 millones de chinos con problemas óseos que creen falsamente que así se curarán.

Aunque el comercio está prohibido desde 1993, la actual situación desvela la incapacidad china para contener la caza furtiva.

La mayoría de los expertos mencionados proponen el cierre de las granjas y mantener la prohibición de comerciar, mientras otros creen que su clausura disparará la caza furtiva en Indochina.

Xie, de WCS, señala que "estas granjas son un problema muy grave, porque mantienen el comercio ilegal. El problema es cómo cerrarlas y qué hacer con los 6.000 tigres. No tenemos respuesta".

La desaparición del tigre, un depredador que ocupa la cumbre de la pirámide del ecosistema salvaje, pone de manifiesto el deterioro de la fauna en nuestro planeta, señalan estos expertos.

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