La Universidad de Guayaquil pagó al fin las pensiones de jubilación atrasadas de agosto a diciembre del 2009, con un cálculo que ha causado una sorpresiva y enorme disminución en las mismas. Hay jubilados que han recibido solo $ 20, otros $ 12, cuando recibían cerca de $ 300; un compañero que está muy grave de salud tuvo una liquidación de 0 (cero), su mal se agravó por tan terrible noticia; y otro gran número de jubilados hemos recibido la mitad de nuestra pensión habitual.
La jubilación complementaria fue creada por ley en el año 1953 y acogida en el Reglamento de Jubilación Complementaria por el H. Consejo Universitario en 1984. Es la diferencia entre el último sueldo mensual que hubiere percibido el jubilado y la pensión otorgada por el IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social).
Por ejemplo, si un jubilado recibió como último sueldo $ 800 y el IESS le asigna una pensión de $ 500, su jubilación complementaria es de $ 300. Se entiende que ambos, el último sueldo percibido y la pensión jubilar del IESS, se computan a la fecha de la jubilación.
La Universidad de Guayaquil ha mantenido en sus registros por cerca de 20 años, para cada jubilado, el valor de la pensión que le otorgó el IESS y el último sueldo percibido al momento de su jubilación, con el cual se calculaba su jubilación complementaria mensual.
Adicionalmente, para que los jubilados recibamos un aumento en las pensiones mensuales, el Consejo Universitario aprobó que en los cálculos de la nómina de pago se nos rebaje cada vez un valor menor de la pensión jubilar del IESS. Para el año 2009 era el 25%.
Desconociendo estos antecedentes y las resoluciones del Consejo Universitario, las autoridades de la Universidad de Guayaquil, en forma arbitraria y cruel, han elaborado ahora el cálculo con el valor actual de las pensiones jubilares del IESS, disponiendo rebajar el 75% de las mismas, lo cual ha dado como resultado estas desastrosas liquidaciones. Hemos solicitado al rectorado que ordene la rectificación y pago como en julio del 2009, sin obtener resultado hasta el momento.
Ese pago del mes de julio del 2009 representó apenas el 4% del total del presupuesto anual de la Universidad, pero la mezquindad lo convierte incomprensiblemente en un grave problema, tratando de pagarnos cada vez menos y afectándonos enormemente.
Desconocen que el Reglamento de Jubilación Complementaria, aprobado por el Consejo Universitario de la Universidad de Guayaquil vigente, dice que “la Universidad de Guayaquil, como entidad del sector público del Estado ecuatoriano, debe conceder seguridad social a sus servidores que han dedicado muchos años de su vida a la institución y asegurar que gocen de una aceptable situación económica que les permita un retiro y los medios de vida decorosa hasta el final de sus vidas”. ¿Será decorosa una pensión de $ 12 mensuales?
Nada se sabe de la pensión de enero del 2010. La injusticia continúa.
Confiamos en que el H. Consejo Universitario haga respetar sus decisiones y nuestros derechos, ya que los beneficios que nos ha otorgado la Universidad de Guayaquil son derechos adquiridos que no nos pueden ser disminuidos.
Manuel Zúñiga Mascote,
economista, profesor jubilado, Guayaquil