- FEB. 08, 2010 - Foto - Vida local - EL UNIVERSO
Acepto con gratitud cada bendición de la gracia de Dios.
Gracia
Al saber que la gracia de Dios me apoya todo el tiempo, estoy alerta a las oportunidades que enriquecen mi vida. No solo reconozco el bien, sino que lo atraigo. Al aceptar todo lo que me bendice y al bendecir a los demás, no fijo límites a mis capacidades. Tengo el valor de hacer lo que puede haber parecido imposible en el pasado.
Al actuar y hablar partiendo de la inspiración del Espíritu, hago lo mejor que puedo. Acepto la gracia de Dios y ofrezco confianza en mi trato con otros.
Demuestro consideración y compasión y reconozco con agradecimiento estas mismas cualidades en los demás. Gracias a la oración, estoy inmerso en la comprensión divina.
-2 Corintios 9:8
“Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, ...abundéis para toda buena obra”.