lunes 08 de febrero del 2010 Columnistas
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Thomas L. Friedman

Cuando la economía converge con la política

DOHA, QATAR

Una de las pocas sorpresas agradables del 2009 fue que las mayores economías del mundo fueron capaces de concentrarse en curarse sin grandes guerras o intensas alteraciones políticas o geopolíticas. ¿Cuáles son las probabilidades de que el 2010 sea igualmente benigno? Yo diría que bastante bajas. Sin duda, las principales economías del mundo necesitan con desesperación que el 2010 sea otro año tranquilo en la esfera política y geopolítica, pero eso requerirá que, cuando menos, se pueda restarle intensidad a tres importantes luchas –los bancos vs. el presidente Obama, China vs. Google,  y el mundo vs. Irán– mediante compromisos con los que todos ganen, en vez de enfrentamientos con un ganador y un perdedor.

Examinemos estas tres luchas. Los bancos son como el corazón que bombea sangre –crédito– a los músculos corporativos de nuestro país. Si ese corazón no está funcionando bien, cualquier recuperación será anémica. Sin embargo, la cirugía de corazón es una cuestión sumamente compleja. Usted no querría que la llevara a cabo un plomero o un político. Después de todo, hace un año había un gran clamor a favor de la nacionalización de algunosLas principales economías del mundo necesitan con desesperación que el 2010 sea otro año tranquilo en la esfera política y geopolítica. grandes bancos; eso no habría sido una buena idea. Lo que es más, nuestra crisis financiera fue el resultado de un amplio rompimiento nacional de la ética: desde prestatarios y prestamistas hasta agencias de índices crediticios y legisladores. No piensen ni por un segundo que la reforma bancaria es una panacea por sí sola.

Necesitamos un nuevo régimen de regulación bancaria que reduzca la imprudencia sin reducir la toma de riesgos, lo cual es clave para el capitalismo. Es complicado. Si los principales bancos tuvieran algo de cerebro, tomarían la iniciativa y ofrecerían sus propias ideas. Seguramente no pueden argüir que todo está muy bien, dado el número de fracasos bancarios. Permitan que la Administración y otros prominentes bancos centrales también ofrezcan sus ideas, y entonces intentemos forjar algo inteligente.

Sin embargo, lo que la opinión pública ha visto en su lugar son banqueros sin idea alguna que se dan bonos después de haber sido rescatados por los contribuyentes fiscales, al tiempo que les dan instrucciones a los cabilderos y legisladores que poseen para que se resistan a cualquier reforma seria. Al mismo tiempo, hemos tenido al presidente Barack Obama presentando su propuesta bancaria, tras la derrota de su partido en Massachusetts, de una forma que parecía menos enfocada a promover una discusión inteligente y más un esfuerzo por utilizar las duras críticas a los bancos para impulsar menguantes índices de aprobación. La Administración ni siquiera se molestó en darles un informe previo a otros banqueros centrales con respecto a sus ideas.

En una sesión informativa en Davos, un prominente funcionario de la Tesorería británica me dijo: “Incluso Estados Unidos no es suficientemente grande para resolver este problema por cuenta propia. Este es un problema mundial. Asegúrense de entender el problema antes de repararlo”.

La reforma bancaria tiene que hacerse cuidadosamente para que terminemos con bancos más fuertes prestando más dinero. Si los banqueros quieren ser obstinados y convertir esto en una guerra con el presidente, o el presidente quiere usar las duras críticas a los bancos para recuperar su encanto, hay algunas cosas que puedo garantizar absolutamente: más incertidumbre, menos préstamos, una recuperación más lenta y menos empleos nuevos.

Si bien la lucha entre China y Google al parecer se relaciona superficialmente con la libertad de internet, debajo de la superficie hay un problema mucho más profundo. Como informó este periódico la semana pasada, 34 empresas estadounidenses han sido blanco de ataques de  hackers  cuyo origen se registró en China. El director ejecutivo de una de las empresas tecnológicas que fue atacada, quien solicitó que no lo identificaran porque está debatiendo si sigue o no haciendo negocios en China, dijo que en este caos los ataques se relacionaban con intentos por “aspirar” códigos de fuente, diseños, planes comerciales y cualquier cosa que pudieran apañarse.

Este espionaje industrial que emana de China, me dijo el director ejecutivo, “fue lo peor que hemos visto en 25 años”. En palabras de un oficial estadounidense: “La penetración fue muy amplia y en verdad preocupante”.

Memorándum a China: están jugando con fuego. Seguro, Estados Unidos también tiene sus  hackers,  pero el espionaje industrial de esta magnitud no está saliendo de Estados Unidos. Si esto continúa, China verá a más empresas que Google reubicándose. Además, ¿cuántas empresas estadounidenses querrán volver a comprar  software  o sistemas informáticos de China en el futuro, los cuales solo pudieran facilitarle a Beijing penetrar sus negocios? Esta historia sobre piratería es enorme y sigue creciendo. Si estalla, en una época de crecientes tensiones a causa de las ventas de armas de Estados Unidos a Taiwán, abróchense sus cinturones.

Finalmente, Estados Unidos y sus aliados están por incrementar la presión sobre Irán mediante la divulgación de una nueva resolución de sanciones económicas en Naciones Unidas, enfocada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán y la vasta red de instituciones financieras que controla dentro de Irán. Si Naciones Unidas no quiere actuar, Estados Unidos y aliados claves se proponen imponer las sanciones por cuenta propia. La Guardia Revolucionaria se ha convertido en la principal herramienta del régimen para suprimir la popular insurrección allá y para brindarle protección al programa nuclear de Irán. Si estas naciones demuestran que son incapaces de convencer a Irán de ponerle un alto a su presunto programa de armas nucleares, las probabilidades de un ataque militar por parte de Estados Unidos o Israel en contra de Irán crecerán enormemente antes del final de este año. Aquí en el Golfo Pérsico, la aprehensión está por los cielos.

La economía de la recuperación siempre fue difícil, pero, en el 2010, la política y geopolítica podrían volverla incluso más difícil. Recen porque prevalezcan las cabezas más ecuánimes.

© 2010 The New York Times News Service

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