- FEB. 07, 2010 - Foto - Vida local - EL UNIVERSO
Al comulgar con Dios en oración, me lleno de paz.
Centrado en Dios
Tomo un momento ahora para orar: Querido Dios, centro mi atención en tu serena presencia. Siento que el peso del estrés desaparece de mis hombros cuando te entrego cualquier problema que me atribule. Respiro profundamente ahora; siento tu fortaleza, tu amor y tu paz. Confío en que solo el bien se desenvuelve. Cada aliento renueva mi mente y cuerpo. Cada respiración me lleva más profundamente a sentir que mi unidad contigo se expande. Tu eres la base misma de mi vida. Edifico mis sueños sobre la roca de tu amor. El éxito y la satisfacción me aguardan. Gracias, Dios, por tu ayuda siempre presente.
Regreso ahora a mis actividades diarias, plenamente en paz en la presencia de Dios.
Filipenses 4:7
“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.