- FEB. 07, 2010 - Foto - Tecnología - EL UNIVERSO
El iPad de Apple, que fue presentado el pasado 27 de enero.
Acosados por la crisis, los medios quieren ver en el recién lanzado iPad de Apple una salvación a todos sus males y tienden a querer convencernos de sus propiedades casi mágicas. Las respuestas, sin embargo, poco tienen que ver con los aparatos o las aplicaciones. Dependen más bien de las formas de escribir, de conectarse con la gente, de abrir conversaciones y de mantenerlas. Tienen que ver con lo que contribuye al éxito de los blogs.
El aparato atrajo el interés del The New York Times (que pocos días antes anunció su intención de cobrar el acceso a los lectores más asiduos) y Martin Nisenholtz –vicepresidente encargado de contenidos digitales– declaró en el escenario, junto a Steve Jobs, que el iPad permitirá la emergencia de una “nueva generación del periodismo digital”.
Mashable.com valora la pantalla más “grande”, que permite una mejor presentación del contenido de un periódico con algo de serendipia (hallazgos inesperados) y la presentación de los artículos en un tamaño acorde a su importancia. Algo que no puede conseguirse con los teléfonos.
El iPad es lo suficientemente atractivo para que se nos antoje a todos, lo cual no significa que aceptemos pagar el acceso a los sitios de información que podemos visitar gratis desde una computadora. El asunto es bastante más complicado.
The Industry Standard afirma que “ya ha llegado el momento de poner fin a lo gratuito” y espera que el nuevo gadget de Apple ayude en dicho proceso.
Entre pantalla grande y posibilidades de cobrar, el verdadero objetivo de Jobs parece centrarse en atraer a los creadores, explica Wired.com.
Alfred Hermida (Reportr.net), por su parte, estima que cualquiera podrá proponerse crear el contenido que se ajuste a sus necesidades y encontrar la aplicación que le convenga. Con lo cual podría servir como “plataforma ideal para repensar el periodismo de manera más visual, interactiva y multimedia”. Tal entusiasmo, sin embargo, no es unánime.
El más virulento parece ser Dave Winer, quien afirma: “Esta cosa, el iPad, es un perro”, antes de concluir que “lo único que queda del brillo de Apple es su arrogancia”. En vez de hacer un iPhone grande, lo que requeríamos era un Mac pequeño de bajo precio con todas las funcionalidades integradas, exactamente como el netbook de Asus, por ejemplo, que cuenta con todos los puertos posibles y disco duro de hasta 160GB.
Igualmente decepcionado por el aparato, el “estratega en medios” Steve Yelvington afirma que “el iPad claramente no es una salvación para los periódicos”. Ellos no pueden cerrar sus sitios webs a los que seguiremos accediendo desde nuestras computadoras. “El iPad no cambia la ecuación económica. No es la falta de tecnología ni de herramientas lo que les impide vender su contenido”, advierte a los dueños de los medios, “es la ausencia de demanda”. Existen demasiadas posibilidades disponibles en la web para que contemplemos pagar. Y agrega: “Si piensan que están manejando una ‘publicación’, ya están muertos”.
Hasta los más escépticos reconocen que las futuras generaciones del iPad pueden resolver algunas de las limitaciones del aparato en su versión actual (la ausencia de webcams, por ejemplo), pero el raciocinio económico no pierde su validez. La buena nueva para los medios de información podría provenir, según Joshua Benton, del Nieman Journalism Lab, del hecho de que “si bien la ecuación del contenido-pago no resulta radicalmente trastocada”, el tamaño de la pantalla debería conceder un mejor uso de la publicidad.
En resumidas cuentas: el iPad parece ser un gadget simpático, pero sin capacidad por sí solo (en su versión actual) de cambiar nada de manera radical, contrariamente a lo que asegura Jobs y muchos comentaristas.
La casualidad hace que la revista colombiana El Malpensante publique en su edición de enero una versión en español (primero publicada por PenúltimosDías.com) de un importante artículo de Andrew Sullivan, destacado bloguero en EE.UU. que responde a la pregunta “¿por qué blogueo?”.
Contiene reflexiones útiles para blogueros (y en particular para quienes son, además, periodistas). Una de ellas apunta que “se trata de escribir con emoción, no tan solo bajo la superficie sino sacándola siempre a través de ella. Hace que escritor y lector no solo conecten, sino que interconecten de forma visceral, personal”.
De hecho, la mayoría de los sitios de información publican blogs porque atraen más lectores. La razón radica en la diferencia de tono de quien escribe, que invita a una relación mucho más rica con quienes antes solo leían.
Lo que nos dice la contraposición entre la presentación del iPad por Steve Jobs y el artículo de Andrew Sullivan es que no podemos pensar en la evolución de los medios con base en meros asuntos técnicos (hardware o software) sin reconsiderar fundamentalmente su forma de proceder, de expresarse, de relacionarse con la sociedad.
El blog es una tecnología de transición que rompe con el monopolio del micrófono (de la imprenta o de la antena) y se abre a la participación de la ex-audiencia. Se conecta con las redes sociales y el micro-blogging en tiempo real.
Bloguear, según Sullivan, se entiende mejor usando dos metáforas musicales. La primera es la del disc-jockey, que crea a partir de creaciones de distintas partes y tiempos. La segunda es la del jazz, que vive de individualidades, improvisaciones y colaboraciones con otros.
Al igual que Yelvington a propósito del iPad, Sullivan, con relación a los blogs, escribe: “La clave reside en asumir que se trata de una emisión, no de una publicación. Si deja de moverse, se muere. Si deja de remar, se hunde”. Así los periódicos en un universo en cambio, así las notas que dejan de ser productos para volverse flujos.