Domingo 07 de febrero del 2010 Seguridad

Asaltos, pesadilla de los camioneros

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Entre el puente de la vía a la costa y la cdla. Los Ceibos, de la vía Perimetral, es uno de los puntos donde los delincuentes asaltan a los tráileres con mercadería.

En diversas vías que conectan a Guayaquil con el resto del país operan bandas  de delincuentes que prácticamente han sectorizado zonas de ataques. Por eso los choferes de tráileres y camiones dicen que más temen  los asaltos que  los accidentes.

Los viajes con mercaderías  no llegaron a su destino en 151 ocasiones por los atracos, durante el 2009,  según las cifras de la Policía Judicial del Guayas.

Los robos de varios  miles de dólares  se evidencian en la recuperación de un cargamento de mercaderías descubierto por la Policía Judicial en una bodega utilizada por los delincuentes para almacenar lo robado en las vías.

Grandes bodegas llenas de mercadería
Tras cruzar las garitas del Puerto Marítimo,  los conductores de tráileres se santiguan  y se encomiendan a Dios para que los lleve sanos y salvos a su lugar de destino: Quito, Cuenca, Machala, Santo Domingo,  Tulcán... Más que la preocupación por un accidente de tránsito,   los atemoriza  ser interceptados por delincuentes en la carretera. Encuentros que incluso han terminado con la vida de algunos de ellos.

Como un historial,  exponen quienes  ya han tenido  tres o más asaltos o intentos de esos ataques; los que no, se mantienen en zozobra porque en cualquier momento, lugar y hora  les puede ocurrir.

“Aquí mismo ya le asaltan, al salir del Puerto,  por  la entrada a Fertisa”, dice uno de los conductores, de 44 años, 20 al mando del volante de un tráiler. Él ha  enfrentado a los delincuentes en tres ocasiones, la última fue cerca de las 12:00 de una mañana de septiembre pasado,  mientras iba hacia Quito.

Es miércoles 3 de febrero. Él  junto con otros compañeros de profesión descansan en el comedor de los choferes, en el Puerto, mientras esperan que se cumplan los trámites de aduana  para partir de viaje.

Cada uno tiene su historia: si no la vivió, la conoce por sus amigos y prefieren no identificarse, porque –según indican– los cómplices de los delincuentes recorren dentro del Puerto camuflados entre ellos para pasar información.

El número de asaltos y robos  en carreteras habla de esa zozobra. Entre enero y diciembre del año pasado se registraron 151 casos, según las denuncias receptadas en la Jefatura de la Policía Judicial de Guayaquil.

De ese total, marzo con 29, febrero y noviembre con 19, diciembre con 16 y octubre con 15 son los meses con mayor número de asaltos ocurridos en ese año, según las estadísticas.

“Adentro hay gente que les pasa los datos de las guías, por eso a veces saben a qué hora salimos y qué llevamos en  el contenedor. El  salir con un producto bueno  es un peligro”, dice un conductor de 24 años, quien recuerda que en diciembre pasado cuando fue sorprendido por un grupo de delincuentes, estos se volvieron agresivos al darse cuenta de que no era la mercadería que buscaban. “Todo había sido materia prima para una empresa y por eso la dejaron”, comenta.

Los asaltos en carreteras son hechos ilícitos que mueven miles de dólares. Una investigación de tres meses de  la Policía Judicial logró ubicar, en la av. Carlos Julio Arosemena, el pasado miércoles,   una bodega de grandes dimensiones  utilizada por los delincuentes para almacenar lo robado en las vías.

En ese lugar se encontraron 1.400 llantas de diferentes marcas y medidas, 788 cartones de medias nailon, 435 cajas de tequila, 376 motores para construcción, 315 rollos de tela, 183 cartones de químicos para la industria camaronera, 11 cartones de motores y bombas para construcción, sacos y cartones de medicinas, entre otros, según detalla el parte informativo de la Policía Judicial.

Toda la mercadería descubierta  por los agentes policiales corresponde a las denuncias presentadas  ante el Ministerio Público, explica el jefe de la Policía Judicial, Edmundo Mera, quien agrega que la cantidad  recuperada corresponde a asaltos en las vías ocurridos en los últimos ocho meses.

Entre los conductores se identifica a los asaltantes como bandas de  diez a doce delincuentes que,  por lo general, circulan  en dos camionetas doble cabina y un auto, algunos  disfrazados de vigilantes, policías y militares que operan  en puntos estratégicos, desolados, entre el tercer puente de la Perimetral y la vía a Daule.

Luego de salir de Guayas los asaltos se dan  en otros puntos de la carretera, dice un joven  carchense de 30 años a quien lo atacaron  dos veces, una de ellas fue sorprendido a las 18:00 en la vía Perimetral, entre el puente de la vía a la costa y la ciudadela Los Ceibos,  por un delincuente disfrazado de vigilante de tránsito. Tras detenerlo salieron otros individuos que se “llevaron todo”.

Los hombres del volante que obligadamente deben recorrer esas vías reclaman por la falta de patrullaje y la ausencia de policías, pero las autoridades de la institución dicen estar al tanto y que incluso se ha hecho una  propuesta a los directivos del  transporte pesado. “No podemos estar en todas las carreteras, por ello les hemos pedido que se armen convoyes de tráileres para poder escoltarlos desde el Puerto Marítimo hasta las fronteras de la provincia, y de aquí tomarían la posta los policías  de la  siguiente provincia”, refiere Patricio Romero, jefe de la Brigada de Automotores de la Policía Judicial.

“Ni un retén policial que hemos pedido tanto tiempo aquí mismo en el Puerto a las autoridades policiales y de la Marina se ha logrado, peor afuera”, dice un chofer ambateño, quien perdió a un compañero en un asalto el año pasado. Él  junto con sus colegas se quejan por la presencia de delincuentes en los alrededores de la terminal portuaria, entre quienes hay informantes y accesoristas que armados de pistolas roban a cualquier hora del día.

Cifras: Policiales
151
Asaltos.  Ese es el número de casos registrados durante el 2009.

29
Casos. Con esa cifra, en marzo ocurrió la mayoría de los asaltos.

Testimonio
Conductor de tráiler
EDAD: 46 años
CIUDAD: Ambato
Víctima de asalto
“En esta profesión uno siempre  trabaja en zozobra y espera que nunca le ocurra  un asalto, pero pese a las precauciones pasan y a mí me tocó vivir momentos de  angustia una noche de septiembre del año pasado. Ese día en la mañana ya había retirado el contenedor con la  mercadería, la cual no se  sabe en qué consiste. Desde adentro del Puerto Marítimo nos dan la guía con el destino y salimos. En esa ocasión la ruta era hacia Quito y para apoyarnos entre los conductores decidimos salir en un convoy de doce tráileres. A las 22:30 íbamos por la Perimetral con una distancia considerable entre uno y otro vehículo, pero cuando pasaba por el puente sobre la vía a Daule, en cuestión de minutos dos camionetas, una de ellas una Chevrolet Dimax, se cruzaron. Bajaron cuatro hombres armados, al guardia que iba a mi lado lo golpearon y se lo llevaron, tomaron control del vehículo y lo desviaron de la ruta. Mientras conducía, uno de ellos pedía apoyo a sus amigos por radio. Ingresaron a la frecuencia de la Policía, se hicieron pasar por ellos  y comunicaron que hay una emergencia en otro sector del norte, lejos de donde estábamos, para despistar. Luego me pasaron a un auto pequeño y me dejaron con uno de los delincuentes, pensé atacarlo porque estaba solo, pero me arriesgué a huir mientras él pedía refuerzos. Logré ubicar a la Policía y pedí ayuda. Después me enteré que en  el contenedor había electrodomésticos de línea blanca. Lo que me llamó la atención es que los delincuentes sabían que mi tráiler llevaba  la carga más costosa, porque iba en medio de ese convoy y de ahí me sacaron. Al parecer dentro del Puerto hay gente cómplice que pasa la información”.

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