Domingo 07 de febrero del 2010 Cine y TV

Los niños de ayer y hoy

Por Torffe Quintero Touma | entv.torffe@gmail.com

Crítica de Televisión

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Ben 10 (d) y Bugs Bunny, dos de los dibujos animados que ven los niños en las pantallas.

En ese proceso de avance tecnológico que significó la llegada de la televisión,  también se perdieron algunos detalles. La noción del héroe contemporáneo  en los programas para niños dista mucho de aquel héroe griego; y la visión del antihéroe es más humanizada que la de aquellos “malhechores” con los que lidiaban  Batman, Aquamán o la Mujer Maravilla. 

El héroe se puede definir como un arquetipo de excelencia, posee habilidades sobrehumanas que le permiten realizar hazañas extraordinarias. Revisar las  series de los ochenta que nacieron de los cómics de superhéroes es verificar cómo hemos cambiado.

Las características del héroe se han modificado tanto que de aquellos inteligentes diálogos entre Batman y Robin no quedan más que  recuerdos. Frente a ellos, el Guasón (Heath Ledger) antagónico de la cinta Batman The Dark Knight rememora esa dualidad en la que caminan el héroe y el villano. Habría que preguntarse ¿quién es el verdadero malo?

Los niños de los ochenta que recibieron esos diálogos cargados de humor e inocencia, o los inteligentes axiomas que compartían el dúo dinámico, son los actuales creadores de los programas para niños, probablemente. Si bien hay que reconocer que una gran cantidad de cómics no estaban destinados para los niños de entonces, las versiones televisadas sí apuntaban a un público infantil. Entonces, ¿será que el trabajo de los actuales creativos evidencia una involución social? O ¿será que los niños de hoy no entenderían a Batman y a Robin?

Antes se concebían estos programas como asexuados, actualmente Dora la exploradora es para niñas, mientras que  Ben 10 es disfrutable solo por los varoncitos. Los héroes actuales de nuestros hijos protegen a Tokio (Las chicas superpoderosas) o a  la Tierra (Ben 10), pero la pregunta es ¿cómo lo hacen? Ya no hay el  batirrepelente antitiburones de Batman o los “¡santos frijoles saltarines!”. Cierto es que la serie televisada vendió un Batman “zanahoria”, como dice un fiel lector, pero, ¿por qué venderles a nuestros hijos un Ben 10 que ataca con poderes alienígenas a sus amigos si  estos tratan de ayudarlo?

En los antiguos dibujos animados, el personaje infantil era parte fundamental del elenco. Las clásicas Merrie Melodies (Fantasías animadas de ayer y hoy) contaron alguna vez  con análogos infantiles de Bugs Bunny y Silvestre (quien aparecía con un hijo). Popeye descubriría que es tío de cuatro pequeños clones suyos, así como el Pato Donald tenía tres réplicas  y  hasta el Pájaro Loco compartió la pantalla  con dos pájaros carpinteros infantes muy parecidos a él.

Estos personajes infantes tenían un rasgo definitorio: más que diablillos, comenzaban a crear una idealización del niño, una imagen pura, inmaculada, buena, inocente.

Esa imagen del dechado de virtudes acompañaría a los niños del mundo durante varias décadas. Charlie Brown y sus amigos filósofos de 8 años, a pesar de ser mucho más sofisticados que los demás niños, no eran menos inocentes que sus colegas de otras tiras, y aún ellos transmiten esa visión del mundo infantil como algo transparente y dulce. Hasta la inigualable Mafalda, amante de  la crítica social (tema adulto), era una niña que no rompería un plato, ni de sopa.  ¿Y ahora? ¿Qué tienen de distinto Bart Simpson, Timmy Turner, Billy y Mandy o Jimmy Neutrón?

Mientras que Felipe y Charlie Brown permanecerán por siempre intimidados ante la idea de hablarles a sus respectivas niñas pelirrojas, Timmy Turner no duda en conquistar a Trixie, a pesar de sus 10 años. Jimmy Neutrón usa su hipno-rrayo en sus padres y amigos, sin preocuparse por las implicaciones morales de sus actos.  ¿Cómo creen que se desarrollaría un diálogo entre Anita la Huerfanita y Mandy, la amiga de Puro Hueso? ¿O una entre Mafalda y Ben 10?

Los niños de los programas animados de hoy son indiscutiblemente más astutos, más osados y más materialistas que sus antepasados ¿Serán estos íconos “comiqueros” de la actualidad un reflejo fiel de los niños de hoy? Y ya que nos preguntamos eso, tal vez haya que preguntarnos: ¿los personajes de antaño reflejaban a los niños de su época?

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