- FEB. 07, 2010 - Foto - Cine y TV - EL UNIVERSO
Que no demandará al médico que le practicó una manga gástrica, para superar su problema de sobrepeso, y que nunca dejó la clínica Omni Hospital, donde fue intervenida el pasado 26 de enero y de la cual tenía previsto salir ayer, tras 10 días de internación. Lo dice la presentadora de televisión Marián Sabaté, quien, pese a admitir que permaneció cuatro días en terapia intensiva, descarta haber estado al borde de la muerte.
“Ahora me entero de que me estaban ‘cafeteando’. Estuve en un estado de semiinconsciencia y en terapia intensiva no dan información así no más. Entonces veían llorar a mi hija (Bárbara Fernández) y ya pensaban que estaba grave”, anota y reconoce que toda cirugía tiene un riesgo. Ella estaba consciente de eso e incluso antes de entrar al quirófano firmó un documento donde liberaba de responsabilidad al doctor Jesse León, que fue quien la intervino.
“Lo óptimo y maravilloso hubiera sido que a los dos días ya estuviera en mi casa, pero lastimosamente hubo complicaciones. Me llené de gases por hablar mucho, el intestino se me hinchó y oprimió al estómago, y este a su vez al pulmón..., pero le puede pasar a cualquiera. Realmente me sentí mal”, acota la conductora del programa ‘Esto no tiene nombre’, que Gamatv retiró del aire para reestructurarlo. Su versión es similar a la de León, quien, según Sabaté, la llevó por segunda ocasión al quirófano, pero solo para revisión.