- FEB. 07, 2010 - Foto - Arte y cultura - EL UNIVERSO
MADRID. Raúl Sagospe, encargado de la Casa del Libro, arregla varios ejemplares de El Tercer Reich, de Roberto Bolaño.
El fallecido autor chileno Roberto Bolaño escribió en 1989 su obra El Tercer Reich.
La entronización del fallecido escritor chileno Roberto Bolaño al Olimpo de los autores de culto se refuerza con la incorporación de una nueva pieza a su trayectoria literaria.
Se trata de El Tercer Reich, una novela inédita que llegó el jueves pasado a las librerías españolas, luego de siete años de su muerte, y que alimenta la leyenda de un escritor con el mercado estadounidense rendido a su talento (la crítica considera que es el autor latinoamericano de referencia).
Bolaño, cuentan sus amigos, se instalaba en su casa de Blanes (una localidad en la Costa Brava española) y permanecía días concentrado en sus juegos de estrategia bélica. Era una de sus aficiones, a finales de los ochenta. Una obsesión solo comparable con su erudición sobre la Segunda Guerra Mundial y su fascinación por el mal.
Un documental sobre su vida rodado por Jaume Pujadas recoge el testimonio de un policía municipal que cuenta cómo Bolaño disfrutaba con las partidas en las que casi siempre se decantaba por jugar con las fichas de los nazis, en un intento, quizás, de “reescribir la historia”.
El Tercer Reich está fechado en 1989. Sería su cuarta novela (o quinta si se contabiliza Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, publicada en 1984 y que escribió con Antonio G. Porta). En 1980 redactó Amberes; en 1983, Monsieur Pain, y, en 1986, La pista de hielo.
Bolaño volcó la historia en varios cuadernos. Luego, la mecanografió, íntegra, en 362 folios. Hizo correcciones, todas a mano. Antes de morir, el 15 de julio del 2003, por una insuficiencia hepática (estaba a la espera de un trasplante de hígado) en el pináculo de su carrera y con 50 años, logró pasar al computador las primeras 60 páginas.
Recuerda bien Jorge Herralde, editor de Anagrama (toda la obra del escritor se ha publicado bajo su sello), ese primer acercamiento con esta novela temprana del autor chileno, un virtuoso en el relato corto como en la narrativa de largo aliento: “Cuando empecé a leerla, aparte de la emoción y la alegría de un reencuentro con Bolaño, me atrapó la progresiva atmósfera ominosa, personificada en personajes como el Quemado, el Lobo o el Cordero, la obsesión por el juego de El Tercer Reich, la fascinación amorosa, la creciente paranoia”.
Erraría, en su opinión, quien quiera enjuiciarla respecto a textos cumbres como Los detectives salvajes y 2666. Pero al mismo tiempo, añade, resultaría “difícil encontrar obras de calidad similar en la novelística internacional de las últimas décadas”. Desde luego, “si El Tercer Reich hubiera sido una novela de un autor anónimo que hubiera llegado a la editorial, la habría publicado sin duda alguna”.
“Tiene un cierto aire de familia como La pista de hielo, también ambientada en un pueblo de la Costa Brava catalana, previsiblemente Blanes”, advierte Herralde. Pero El Tercer Reich está contada en primera persona: “Es el diario del protagonista Udo Berger (desde un 10 de agosto hasta el 25 de septiembre), que comparte con Bolaño la pasión por los juegos de guerra y la preocupación por la escritura, por la calidad de la prosa de sus artículos en revistas especializadas en el tema y en el diario que constituye la novela”, afirma.
Para el crítico literario Matías Néspolo, “algo del futuro Bolaño ya se adivina en esa enrarecida atmósfera de amenaza, opresión y peligro inminente que tanto partido le sacaría después”. No falta quien opina que “este Bolaño estaba aún muy verde”.
Su amigo personal Ignacio Echevarría (encargado de la edición póstuma de la novela 2666) no se cansa de repetir que se trata de “una novela primeriza, que no de principiante”.
El Tercer Reich evoca el mito de uno de los más grandes narradores de las letras hispánicas de la última generación avivado no solo por la calidad de su prosa a partir de Estrella distante y Literatura nazi en América Latina y el punto de inflexión que supone para la literatura latinoamericana con sus obras de madurez, Los detectives salvajes y 2666; sino, también, por la imagen equivocada de “outsider aferrado a las drogas”, una suerte de “vagabundo trashumante”, que vendió de él el mercado editorial americano. “¡Sí llevaba una vida de monje!”, exclama uno de sus conocidos, quien prefiere reservar su identidad.
Su biografía acumula pasajes que avivan el delirio bolañesco: era quinceañero cuando emigró a México con sus padres, fue encarcelado luego del golpe de estado en Chile (recuperó la libertad después de una semana), fundó el movimiento poético vanguardista llamado infrarrealismo, en Barcelona se ganó la vida como lavaplatos, camarero, vigilante de camping.
No en vano su colosal éxito póstumo se anunciaba con titulares como este de Paste Magazine en la prensa norteamericana: “Meet the Kurt Cobain of Latin-American literature” (Conozcan al Kurt Cobain de la literatura latinoamericana).
Apuntes
El Tercer Reich llegará este mes a las librerías latinoamericanas, excepto a Chile, país al que arribará en marzo.
La tirada de la primera edición en España es de 40.000 ejemplares. De Los detectives salvajes se han vendido 118.000 y de 2666, 94.000.
El hallazgo de la obra fue anunciada en la Feria de Fráncfort, en el 2008, por Andrew Wylie, alias El Chacal, el agente literario que gestiona los derechos del autor.